Junonagar escribió: ↑13 Abr 2026 23:24La mente humana tiene tendencia a aferrarse a las cosas, a darle un sentido a la vida. Nos parece casi inconcebible que los mayores eventos que puedan ocurrir se terminen borrando con el tiempo. Era Borges quien decía algo así "Habrá un día en que ya no habrá nadie que haya visto la batalla de Waterloo, ni nadie que haya visto a alguien que la vio.". Esto fue verdad en su momento, pero se queda muy corto. Llegará un momento en que no quede rastro ni memoria posible de las grandes batallas de la humanidad, de los grandes eventos que marcaron la Historia de la humanidad.
De acuerdo en todo, aunque frente a la perspectiva humana de que todo se pierde y olvida, quizá desde la perspectiva de la física o la astronomía no sea exactamente así y cada evento quede registrado en el tejido del espacio-tiempo, como una pincelada en un lienzo. Es decir si pudiésemos viajar una y otra vez al año 1815 siempre nos encontraríamos a Napoleón perdiendo en Waterloo
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Dejo también unas palabritas de otro francés que he copiado en alguna ocasión:
¿Qué importa en este momento la hora a la que la humanidad llegue a Júpiter? El cuadrante del cielo es eterno, y la aguja inexorable, que marca lentamente los destinos, girará siempre. Somos nosotros los que decimos ayer o mañana: para la naturaleza siempre es hoy. Nosotros, débiles mortales, modificamos todo a nuestra medida. Así, por ejemplo, yo nací en este planeta en 1842 y quizá lo dejaré antes de finales de este siglo: los acontecimientos europeos durante la Revolución francesa o en tiempos de Luis XIV, Enrique IV, Carlomagno, los Merovingios, Vespasiano y Julio César, se me aparecen perdidos en la noche del pasado; y cuando mi espíritu vibra bajo el sentimiento de los grandes progresos que se realizan hoy en día en el mundo científico y ve una ascensión conjunta hacia la luz: el telégrafo, el vapor, el aerostato, la fotografía del Sol y las estrellas, el análisis químico de los astros, la medición del cielo, la conquista del infinito…a veces me quejo de haber nacido demasiado pronto y querría tener ahora veinte años…o, mejor aún, no haber nacido y llegar a la Tierra en el siglo XX, que será maravilloso. Camille Flammarion (Las Tierras del Cielo, 1877).
Carl Sagan escribió: ↑14 Abr 2026 10:31
Quizá desde la perspectiva de la física o la astronomía no sea exactamente así y cada evento quede registrado en el tejido del espacio-tiempo, como una pincelada en un lienzo. Es decir si pudiésemos viajar una y otra vez al año 1815 siempre nos encontraríamos a Napoleón perdiendo en Waterloo
Particulamente me parece poco probable que una civilización que hubiera llegado al conocimiento absoluto de como funciona el universo pudiera tener la información detallada de un evento pasado en el espacio tiempo.
La religión védica temprana, reflejada en el Ṛgveda y otros textos iniciales, es relativamente simple respecto a los artefactos culturales-religiosos que llegarán despues en India (y aquí por supuesto nos toca incluir al budismo). En estos primeros textos védicos no hay una escatología sistemática ni un “fin del mundo” como tal; el foco de esos textos está en mantener el orden cósmico mediante el sacrificio y asegurar un buen destino tras la muerte. El individuo aspira a alcanzar el mundo de los ancestros o la esfera de Yama, en una continuidad de existencia luminosa. Estos primeros textos no hablan de reencarnaciones ni de liberación. En este contexto, la preocupación no es el destino final del cosmos, sino la continuidad del orden y la vida en otra esfera. Por ello el karma como acción se refiere sobre todo a la accion ritual, asociado al acto de sacrificio (que no tenía por que implicar la muerte de animales ), y que debía ser realizado de forma escrupulosamente correcta.
Sin embargo con los Upanisads, en cambio, la escatología se transforma profundamente: aparece la idea del samsarra (el famoso ciclo de nacimientos y muertes, que el budismo asume como parte de contexto religioso-cultural) y el objetivo ya no es alcanzar un cielo, sino liberarse de ese ciclo mediante el conocimiento del atman como idéntico a brahman. El “fin” deja de ser un evento cósmico y pasa a ser una realización existencial, donde la ignorancia se disuelve y cesa la reencarnación; así, la verdadera escatología es interior y consiste en la obtención de la moksa, que trasciende cualquier destino post-mortem condicionado. Obviamente es difícil no pensar en el nirvana cuando leemos la palabra moksa. Se alcanza la liberación, la moksa cuando el sujeto supera la ignorancia, y acepta profundamente que el atman (el yo profundo) es idéntico al brahman (realidad absoluta).
Ya en etapas posteriores, reflejadas en textos como el Mahabharata y los Puranas, el hinduismo se diversifica y se hace más accesible: aparecen las grandes corrientes devocionales (bhakti) centradas en deidades como Vishnu y Shiva, se desarrollan narrativas mitológicas y una cosmología cíclica más elaborada , y se integran distintos caminos espirituales (conocimiento, acción, devoción). Así, el hinduismo clásico combina ritual, filosofía y devoción, permitiendo múltiples vías hacia la liberación y consolidándose como una tradición plural más que como un sistema doctrinal único. Así que al hinduismo le ocurre algo parecido al budismo, hay diferentes corrientes muy diferentes entre sí.
Asi que si podriamos tratar diferentes versiones escatológicas dentro del hinduismo según los diferentes grupos. Pero tratemos de simplificar. En textos como el Mahabharata, el universo atraviesa ciclos de edades (yugas), culminando en el Kali Yuga, una era de decadencia moral. Al final de este ciclo aparece Kalki, que destruye el desorden y reinicia el tiempo. Kalki vendrá como un guerrero montado en un caballo blanco, portará una espada flamígera, derrotará a las fuerzas del caos y la corrupción. Su función no es solo destruir, sino restablecer el orden y dar inicio a un nuevo ciclo cósmico (una nueva edad dorada).
Asi que el cosmos entero se disuelve periódicamente en procesos llamados pralaya, asociados a deidades como Shiva. Pero esta “destrucción” no es definitiva: el universo vuelve a manifestarse. Por tanto, incluso el “fin del mundo” es provisional y recurrente, no un juicio final absoluto.
Creo que a nivel social dificilmente estas ideas llevarán a tratar de acelerar ningún proceso de fin del mundo, o dificilmente llevaran a fanatizar a la gente sobre las ideas de fin del mundo. Mas bien al contrario. Supongo que deben llevar a una cierta pasividad, y tambien a una cierta aceptación de los hechos irremediables de la vida. Da igual lo que hagamos, supongo que pensarán, volveremos una y otra vez a sufrir en este tierra y si estamos en la época decadente de kali yuga poco se podrá hacer. Si, esta religión creo que probablemente empuja a una gran parte de la población a la resignación.