Cuando hablamos, además, de las escrituras propias de las tradiciones budistas, la recomendación previa se acrecienta dado que no solo en aquellos textos provenientes de las escuelas budistas chinas, encontramos el característico filtro idealista del tao - en pocas palabras, la esencia primordial que impregna todas las cosas y cuya principal característica sería el fluir armónico de las mismas en su surgir y desparecer - propio del taoismo, sino que ya en la India encontramos, por ejemplo, un marco mental que se asienta al margen del occidental "principio de no contradicción", desarrollando a partir del tetralema, estructuras o, mejor dicho, formas o maneras de pensar más allá de la limitación que plantea toda contradicción. (Valga como ejemplo el conocido moto madhaymaka, "entre samsara y nirvana no existe la más mínima diferencia."
Siendo las cosas así, una lectura que interprete los textos sus budistas en su contexto no solo resulta imprescindible, sino que además es fundamental, habida cuenta de que el estudio de las múltiples escrituras de las distintas tradiciones budistas es una parte esencial en el caminar de todo practicante budista serio y sincero, convirtiéndose así una lectura literal, no solo en insuficiente, sino además superficial y parcial, malogrando cualquier posible progreso, por así decir, transformándose en el reflejo de nuestros de sesgos de confirmación, atrapándonos así en un círculo vicioso.
En este sentido, dicha lectura interpretativa, que separe el grano budista de la paja o del polvo que el tiempo y las distintas culturas han ido posando de manera inevitable y natural en el mismo, resulta especialmente necesaria - pero no solo - en las obras de la tradición Mahayana, ya que al encontrarse cargada de metáforas, alegorías, parabolas, oxímoron, entre otros, formando lo que se conoce como lenguaje alusivo o sāṃdhyābhāṣā, dando una mayor amplitud y vuelo a las palabras, proporcionando al escrito con dicho estilo distintas capas de sentido, como en un juego de muñecas rusas, siempre con el fin de llevar al lector más allá de las propias palabras.
Dicho lo anterior, me gustaría presentar el siguiente artículo, que consistirá en partes - fundamentalmente, la introducción y algunos capítulos sobre el concepto de la naturaleza de Buddha, posiblemente uno de los conceptos que crean mayor confusión en la actualidad, transformándolo en una especie de ente metafísico o de meta espiritual, extrapolándolo por completo de su marco budista - de un trabajo más amplio del profesor Nguyen Dac Sy de la Universidad de Delhi. Al acabar compartiré el link del trabajo original completo, así como un pdf del fragmento compartido. El propósito no es el de ofrecer una perspectiva absoluta, cerrada y exclusivista sobre la cuestión, sino, por el contrario, proporcionar una herramienta con la que reflexionar e interrogar(se) acerca de los planteamientos e interpretaciones standards a este respecto tan frecuentes en el mundo occidental.
Introducción general
Durante mucho tiempo, a lo largo de la historia de la evolución, los seres humanos han tenido que luchar para sobrevivir constantemente con desastres naturales, injusticias sociales, problemas familiares así como con sus propios sufrimientos personales. La humanidad, por lo tanto, siempre ha necesitado un consuelo espiritual y físico. Por consiguiente, la religión es muy necesaria e importante para la vida humana y la sociedad dado que proporciona un alivio espiritual, una filosofía de vida así como la salvación para los seres humanos. El Budhismo, una religión surgida en la antigua India y que se ha desarrollado en varias partes del mundo actual, también persigue ese mismo objetivo, que es el de proporcionar felicidad a los seres humanos. Así, en palabras del Buddha:
"Monjes, existe una persona cuyo nacimiento en el mundo es para el bienestar de mucha gente, para la felicidad de mucha gente. Que ha nacido para la compasión por el mundo, para el beneficio, bienestar y felicidad de los deva y de la humanidad. ¿Quién es esta persona? Es un Tathāgata, un Arahant, alguien completamente despierto.(1)
(1): AN 1.170
Continuará...