Ahora bien, aún así, caemos en las trampas del samsara una y otra vez, del deseo, del odio o la ignorancia, aunque de manera más frágil, pues anhelamos algo espiritual, místico o trascendental.
Como bien se dice, el vehículo humano es asombroso para cambiar el rumbo de samsara.
Si estamos aquí hablando, muchos de nosotros hemos tenido experiencias inefables o estamos en camino de ello.
Esto nos da pistas del lugar fuera de samsara, algo que quizá compense de manera sobrada el sufrimiento samsárico. Hay que llegar a éste, esa es la única dificultad.