Hola
@Gaja,
escribió: "...En este caso, aparte de los típicos del tráfico, al vivir en una plaza donde hay una resonancia importante, dejar caer las tapas de los contenedores, los niños pequeños gritando en el las zonas verdes, los perros ladrándose de una acera a otra, son añadidos que se incrementan mucho, de ahí que elegí los tapones de neopreno...
Una cosa importante, también, sobre esto, es que es muy positivo, especialmente, cuando estamos ante nuestras primeras sentadas, generar un hábito diario, sentándonos siempre en él mismo momento del día, al levantarnos o al acostarnos, preferentemente. Además de familiarizarnos con la sentada, incorporándola, poco a poco, en nuestra rutina diaria, evitamos el sentarnos "a capricho", esto es, hoy me siento una hora por la mañana, mañana 20 minutos antes de comer, pasado 2 horas por la tarde, al otro nada, al otro 40 minutos al levantarme, etc. Con ello, sólo estaremos buceando en nuestra forma habitual de movernos "a capricho", cuando la sentada nos invita precisamente a lo contrario,
a dirigirnos en sentido contrario de esa corriente. Con el hábito se facilita, además, introducir la sentada de manera natural en nuestra vida cotidiana, permitiendo que una y otra se relacionan de manera armoniosa o, por lo menos, lo más fluida posible.
De ese modo, al sentarnos con frecuencia a la misma hora, los posibles ruidos del entorno serán menos problemáticos, ya que las variaciones en este sentido, a lo largo de la semana, no suelen ser demasiado significativas.
