Hola Adán,
Gracias por tu reflexión.
Dice la RAE sobre contextualizar: Situar algo en un determinado contexto. Y sobre contexto:
1. m. Entorno lingüístico del que depende el sentido de una palabra, frase o fragmento determinados.
Y, también, en su segunda acepción:
2. m. Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho.
Aquel que mira a Oriente, desde Occidente, interesado, en concreto, por la práctica budista, está obligado a realizar una tarea de contextualización, con la que poder decantar, aquello que de las escrituras es propio de la práctica budista, de aquello que es característico del marco social, cultural y espiritual en la época del Buddha. Si aquel que se acerca a los sutta buscando luz y claridad acerca de la práctica budista, renuncia a dicha tarea, no solo se está engañando pensando que la India del s. VII a. C. tenía un marco igual o similar a del Occidente del s. XXI - o quizás podría pensar que en el Occidente del s. XXI, no existe ningún marco social, cultural y espiritual y que deba importarse tal cual el que figura en las escrituras -, sino que además se encierra a que la única posibilidad de interpretación de los textos es la literal, sacralizando, no solo, cada palabra y hasta cada letra, sino también cada punto y cada coma, puesto que estos son depositarios y transmisores en sí mismos del mensaje del Buddha.
Nada más lejos. Como no se le escapa a todo aquel que se diga budista, en los sutta aparecen en incontables ocasiones términos como "cielos, infiernos, demonios, espíritus, devas, asuras, pretas, etc" que no tienen nada que ver con el Dharma, que es indecible, inefable, ni con la práctica tal y como se recoge en el
Primer Discurso del Dharma y en el
Segundo Discurso del Dharma, en los que no hay ninguna mención a los citados términos, entendiéndose estos como propios del contexto social, cultural y espiritual de la India del Buddha. Otro tanto ocurre con las creencias relacionadas con el más allá. [
Edit: Estas, de estar, tienen una función ética, dado que en la práctica budista a toda acción corresponde una consecuencia según la ley de la causalidad y es desde un plano ético donde cumplen su función los seres celestiales, los demonios, etc y también la reencarnación. Para construir una ética budista, desde una ética occidental contemporánea, estas cuestiones ni tienen lugar, ni tienen sentido alguno.]
Familiarizados con los sutta o no, la tarea de la contextualización, resulte incomoda o apasionante, se antoja, como se decía, imprescindible si se quiere separar la paja del grano, la piedra del arroz, el fango del oro.
Vale la pena recordar(nos), a aquellos que dan sus primeros pasos en cualquier tradición budista, las palabras que cierran
el Sisapavana sutta - sutta brevísimo, por otro lado - y cuyas palabras diáfanas y directas, claras y primordiales, fundamentales y directas, elementales y radicales, aunque podrían malinterpretarse, en ocasiones, con facilidad, resultan sin duda un faro luminoso para todos en la tarea señalada:
«
Y, ¿qué es monjes, lo que he enseñado? He enseñando:
‘Esto es la insatisfacción’; he enseñando:
‘Este es el origen de la insatisfacción’; he enseñando:
‘Este es el cese de la insatisfacción’; he enseñando:
‘Este es el Sendero que conduce al cese de la insatisfacción’. Y, ¿por qué, monjes, he enseñando esto? Porque
esto es beneficioso, relevante como fundamento para la vida santa y conducente a la repugnancia, al desapasionamiento, al cese, a la paz,
al conocimiento directo, al despertar y al Nibbana. Por eso, monjes, he enseñando esto.
«Por eso, monjes,
debéis hacer un esfuerzo para comprender esto:
‘Esto es la insatisfacción’; debéis hacer un esfuerzo para comprender esto:
‘Este es el origen de la insatisfacción’; debéis hacer un esfuerzo para comprender esto:
‘Este es el cese de la insatisfacción’; debéis hacer un esfuerzo para comprender esto:
‘Este es el Sendero que conduce al cese de la insatisfacción.'»
