Hola
@Upasaka , no pretendía faltar al respeto a la tradición del bosque. Si sono así, me disculpo. Me complace mucho leer y aprender a menudo de la extensa serie de grandes monjes que de allí han salido. Algunos, a menudo, dan detalles biográficos propios para ejemplificar alguna enseñanza y entre esos detalles está el de que, tras un cierto tiempo de aprendizaje, se le anima y exhorta a dirigirse a los laicos (a dirigirse con palabras, me refería, tal vez ahí esté la confusión). Eso es lo que quería decir. Por otra parte la representación de los cuadros del buey no es india, ni pertenece al budismo antiguo, es China, del eremitismo chino; donde no se retiraban al bosque, sino a las montañas (tanto laicos como monjes daoistas, primero, y después budistas y también algunos letrados confucianos) y en la que el ideal era la autosuficiencia por el auto-cultivo, la recolección de plantas comestibles salvajes y, probablemente, bajando alguna vez al valle para procurarse alguna cosa, como sal, aceite o medicinas.
Tampoco quería decir, cuando hable de los 10 cuadros (o de los 6, o de los 8 primeros) que el daoísmo y el camino para convertirse en arhat sean lo mismo, nada más lejos de mi intención, pues obedecen a "objetivos" y "marcos doctrinales" muy distintos, sino que (sobre todo los 6 primeros) representan una sucesión de etapas que en realidad puede aplicarse en ambos casos. Aunque esta semejanza es tan genérica, que podría también aplicarse al aprendizaje de cualquier cosa, por ejemplo de un instrumento musical.
Por eso a mi, desde mi perspectiva zen, lo que más me interesan son los dos últimos cuadros: La reaparición del mundo en todo su esplendor y la vuelta al "mercado".
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Hola
@tao.te.kat , la representación "similar" tibetana con el elefante ya la conocía anteriormente. En cambio la que no he podido encontrar todavía, y me despierta curiosidad, es la representación daoista en la que el buey es sustituido por un caballo.
