Zen ambivalente. Lawrence Shainberg.
Publicado: 04 Dic 2024 17:08
En ocasiones cómico, a veces irreverente, en otras devocional, pero siempre franco y honesto, ZEN AMBIVALENTE es el testimonio lúcido de un occidental embarcado en una aventura espiritual.
En este libro Lawrence Shainberg escribe de sus vivencias con reconocidos maestros zen a los que conoció personalmente y con los que practicó, y lo hace con total sinceridad, sin oculta nada, ni siquiera la cara “b” de esos maestros. Aparecen en sus páginas Alan Watts, maestros zen japoneses afincados en EEUU, como Kyudo Nakagawa Roshi, Eido Roshi, Maezumi Roshi, y americanos, como Bernard Glassman. El libro es también una lúcida crónica de la transmisión del zen a EEUU.
“Cuando seis días más tarde finaliza el sesshin, me siento tan exultante que, durante las dos primeras noches no puedo dormir. Tengo un acceso limitado de mi experiencia de no escape, pero no dudo de que me ha transformado. Como de costumbre, mi júbilo dura dos o tres días antes de estrellarme. En esta ocasión, el retroceso parece peor que en cualquier otra, como una bajada de drogas. No puedo ni pensar en ponerme a trabajar. Las comprensiones que he obtenido en el sesshin son vagas e intelectuales. Una vez más, vuelvo a sentirme mal respecto a la práctica, con el Roshi, pero sobre todo conmigo mismo, por haberme dejado volver a seducir por el zen y sus vaporosos sueños de ecuanimidad”
“Una de las restricciones del zen y de otras prácticas espirituales es que hay pocas personas que se puedan tomar siete días libres sin tener que renunciar a tiempo de vacaciones, y todavía menos que pudieran escoger pasar sus vacaciones de cara a la pared. Como la vida familiar es otro de los constreñimientos, la mayoría de los estudiantes son solteros, viudos o divorciados, y la mayoría de las parejas no tienen hijos o son lo suficiente mayores como para dejarlos en casa. Dado que la soledad y la desesperación psicológica son dos de los mejores catalizadores de la práctica, la mayor parte de la gente que circula por el zen y otros centros espirituales está formada por personas divorciadas recientemente.”
https://zenyadvaita.blogspot.com/2014/0 ... lente.html

En este libro Lawrence Shainberg escribe de sus vivencias con reconocidos maestros zen a los que conoció personalmente y con los que practicó, y lo hace con total sinceridad, sin oculta nada, ni siquiera la cara “b” de esos maestros. Aparecen en sus páginas Alan Watts, maestros zen japoneses afincados en EEUU, como Kyudo Nakagawa Roshi, Eido Roshi, Maezumi Roshi, y americanos, como Bernard Glassman. El libro es también una lúcida crónica de la transmisión del zen a EEUU.
“Cuando seis días más tarde finaliza el sesshin, me siento tan exultante que, durante las dos primeras noches no puedo dormir. Tengo un acceso limitado de mi experiencia de no escape, pero no dudo de que me ha transformado. Como de costumbre, mi júbilo dura dos o tres días antes de estrellarme. En esta ocasión, el retroceso parece peor que en cualquier otra, como una bajada de drogas. No puedo ni pensar en ponerme a trabajar. Las comprensiones que he obtenido en el sesshin son vagas e intelectuales. Una vez más, vuelvo a sentirme mal respecto a la práctica, con el Roshi, pero sobre todo conmigo mismo, por haberme dejado volver a seducir por el zen y sus vaporosos sueños de ecuanimidad”
“Una de las restricciones del zen y de otras prácticas espirituales es que hay pocas personas que se puedan tomar siete días libres sin tener que renunciar a tiempo de vacaciones, y todavía menos que pudieran escoger pasar sus vacaciones de cara a la pared. Como la vida familiar es otro de los constreñimientos, la mayoría de los estudiantes son solteros, viudos o divorciados, y la mayoría de las parejas no tienen hijos o son lo suficiente mayores como para dejarlos en casa. Dado que la soledad y la desesperación psicológica son dos de los mejores catalizadores de la práctica, la mayor parte de la gente que circula por el zen y otros centros espirituales está formada por personas divorciadas recientemente.”
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