En todo caso bienvenido de vuelta al grupo de los comentadores.
> “¿No nos queda nada de originalidad? ¿Es que tal vez todos los nuevos maestros zen de los últimos mil años, con la excepción de Hakuin (cuya presencia extravagante ilumina la secta), no han hecho más que seleccionar cuidadosamente una colección de dichos muy usados, sobados, masticados, digeridos y escupidos? ¿Es que no pueden pensar en sus propias anécdotas o recrear incidentes de su propio pasado? Por lo que he podido ver en las escuelas modernas del zen occidental, la originalidad parece haber desaparecido”
Aquí estoy y no estoy de acuerdo.
Por un lado, ¿por qué ha de haber originalidad en el Budhadharma? No es Instagram, no es cuestión de ir entreteniendo a la gente con cosas nuevas. Tal razonamiento no aparecería en Theravada o Mahamudra o Dzogchen o Tierra Pura (o quizá incluso Soto)... donde la doctrina es la que es y no hace falta ninguna originalidad novedosa, lo cual no quiere decir que la enseñanza no evolucione poco a poco, o que unos maestros se expliquen mejor que otros o transmitan mejor que otros. Pero eso es otra cosa.
Así que esa necesidad de "sorprender" es algo muy zen y que no siempre me ha parecido que tenga valor. A veces me parecen más fuegos artificiales para atraer gente, lo cual no está mal pero no deja de ser un upaya. Y se corre el riesgo de convertirlo en un "a ver quién la dice más gorda", que intuyo que a ciertos maestros mediocres es lo que ha pasado algunas veces (Por muy original que fuera lo que dicen, lo importante no es la originalidad sino qué transmiten). Pero puede que no hay nada detrás. Ninguna sabiduría. Que no aporte nada realmente. Eso probablemente ocurrió al finales de la dinastía Ming e inicio de la Qing, según muchas fuentes y fue un período de decandencia del Zen donde golpes, gritos y frases extrañas, eran casi más importantes que el Budhadharma.
Por otro lado es cierto, que ya dentro de la tradición y sin mirar fuera de ella, la genialidad de un Lin Ji u otros maestros clásicos no se ve por ningún sitio en los maestros actuales. No hay que olvidar que la mayoría de koans eran conversaciones espontáneas entre maestro y discípulo que no se daban para luego congelarlas y convertirlas en koans y trabajarlas durante semanas, no, en absoluto. Simplemente era la forma en que el maestro, conociendo el estado mental del discípulo, hacía que este diera un paso adelante en sabiduría no-conceptual a través de una breve conversación. Pero no era ejercicio alguno, era una conversación y totalmente adaptada ese discípulo concreto y su situación, y que pretendía un efecto inmediato y espontáneo. Algo muy diferente a la práctica del koan.
Ciertamente eso hoy no pasa o pasa muy poco. Pero bueno, tengo la impresión que la mayor parte de los maestros zen actuales, aunque quisieran no podrían, por mediocridad pero también por falta de tener nada que transmitir... y para eso mejor no volver a la decadencia de la dinastía Qing.
Y ya por otro lado, cuando se dice mil años, creo que exagera un poco, en el último milenio aparte de Hakuin tenemos varios de maestros brillantes e innovadores como Dogen o Bankei.
Sí que post-Hakuin hay pocos textos zen que me parezcan atractivos, eso es cierto. Aunque seguro que hay alguna excepción. Pero de eso hace 250 años... sí que es bastante tiempo...