.escribió: "...El esfuerzo debe continuar siempre, sin esperar el logro de una etapa en la que nos olvidemos completamente de él..."
Me parece que estamos palabras del autor son especialmente importantes.
.escribió: "...El esfuerzo debe continuar siempre, sin esperar el logro de una etapa en la que nos olvidemos completamente de él..."
También yo lo creo. Estamos de acuerdo en esto.
En el Fukanzazengi de Dôgen, de los, aproximadamente, 14 párrafos en los que puede traducirse al español, tan solo en uno y medio, es decir, unas 6 o 7 líneas, están dedicadas, estrictamente, a la postura física. El resto, es decir, los otros 12 o 13 párrafos hablan de otra cosa. No conviene olvidar que Dôgen es un monje japonés del s. XIII que escribe estas instrucciones, fundamentalmente, para japoneses de su época que estaban más que acostumbrados a sentarse en el suelo con total naturalidad.escribió: "... ¿Será verdad esto?¿Entonces, el Fukanzazenji no sirve para nada?
Ya decía yo que algo no cuadraba..."
Puede ser que Dôgen resulte complejo e, incluso, incomprensible en ocasiones, pero tanto en las lecturas espirituales, en particular, como en nuestra práctica, en general, no deberíamos apartarnos de aquello que resulta complicado, como quien busca un rodeo, sino lanzarse de manera decidida de la mejor forma que uno pueda ante aquello que resulta desafiante, especialmente, cuando resulta tan valioso para nuestra práctica. De toda la obra de Dôgen, creo que al menos el Bendôwa y el Genjôkôan - por escoger aunque sea solo dos -, deberían ser libros de cabecera de todo practicante zen, no solo de obligada lectura, sino a los que volver de manera repetida para contrastar nuestra práctica y profundizar lo que se dice en los mismos. Las dudas, dificultades o incomprensiones, siempre se acaban resolviendo, de un modo u otro, para el que persiste, como suele decirse.escribió: "...El Fukanzazengi lo he leído muchas veces. El resto , he intentado leerlo varias veces pero, sinceramente, no puedo con ello..."