Las tres metas del zazen (Yasutani Roshi)
Publicado: 19 Mar 2024 19:54
Los objetivos del zazen son tres:
1) desarrollar el poder de concentración (joriki),
2) el despertar satori (kensho-godo)
3) la actualización del Camino Supremo en nuestras vidas diarias (mujodo
no taigen).
Los tres forman una unidad inseparable, pero por motivos de análisis me
veo obligado a tratarlos individualmente.
Joriki, el primero de éstos, es el poder o fuerza que surge cuando la mente
se ha unificado y ha llegado a la concentración en un solo punto. Esto es más
que la capacidad de concentrarse, en el sentido usual de la palabra. Es un
poder dinámico que, una vez movilizado nos permite aún en la situación más
repentina e inesperada, actuar instantáneamente, sin tiempo alguno para
intelectualizar, de una manera absolutamente apropiada con las circunstancias.
Al desarrollar el joriki no somos esclavos de las pasiones ni nos encontramos a
merced del medio ambiente. Podernos controlarnos a nosotros mismos y a las
circunstancias de la vida, y movernos con perfecta libertad y ecuanimidad. El
joriki también hace posible cultivar ciertos poderes supranormales, así como un
estado en que la mente se vuelve como el agua, clara y serena.
Los primeros dos tipos de zen a los que me he referido antes dependen por
completo del joriki. Ahora bien, aunque el poder del joriki puede ampliarse
infinitamente por medio de una práctica regular éste irá disminuyendo y
terminará por desvanecerse si dejamos de practicar zazen. Y mientras es
cierto que muchos poderes extraordinarios surgen del joriki, también es cierto
que con estos poderes exclusivamente es imposible romper las raíces de la
visión ilusoria del mundo. El poder de la concentración, por sí solo, no es
suficiente para los más altos tipos de zen; concomitantemente debe existir el
despertar satori. En un documento muy poco conocido del Patriarca SekitoKisen fundador de una de las primeras sectas de zen, se cita lo siguiente: “En
nuestra secta lo importante es la realización de la naturaleza búdica y no sólo
la devoción o el poder de concentración”.
(Continuará)
1) desarrollar el poder de concentración (joriki),
2) el despertar satori (kensho-godo)
3) la actualización del Camino Supremo en nuestras vidas diarias (mujodo
no taigen).
Los tres forman una unidad inseparable, pero por motivos de análisis me
veo obligado a tratarlos individualmente.
Joriki, el primero de éstos, es el poder o fuerza que surge cuando la mente
se ha unificado y ha llegado a la concentración en un solo punto. Esto es más
que la capacidad de concentrarse, en el sentido usual de la palabra. Es un
poder dinámico que, una vez movilizado nos permite aún en la situación más
repentina e inesperada, actuar instantáneamente, sin tiempo alguno para
intelectualizar, de una manera absolutamente apropiada con las circunstancias.
Al desarrollar el joriki no somos esclavos de las pasiones ni nos encontramos a
merced del medio ambiente. Podernos controlarnos a nosotros mismos y a las
circunstancias de la vida, y movernos con perfecta libertad y ecuanimidad. El
joriki también hace posible cultivar ciertos poderes supranormales, así como un
estado en que la mente se vuelve como el agua, clara y serena.
Los primeros dos tipos de zen a los que me he referido antes dependen por
completo del joriki. Ahora bien, aunque el poder del joriki puede ampliarse
infinitamente por medio de una práctica regular éste irá disminuyendo y
terminará por desvanecerse si dejamos de practicar zazen. Y mientras es
cierto que muchos poderes extraordinarios surgen del joriki, también es cierto
que con estos poderes exclusivamente es imposible romper las raíces de la
visión ilusoria del mundo. El poder de la concentración, por sí solo, no es
suficiente para los más altos tipos de zen; concomitantemente debe existir el
despertar satori. En un documento muy poco conocido del Patriarca SekitoKisen fundador de una de las primeras sectas de zen, se cita lo siguiente: “En
nuestra secta lo importante es la realización de la naturaleza búdica y no sólo
la devoción o el poder de concentración”.
(Continuará)