Es muy cierto que el Zen tiene mucho de taoismo. Allan Watts también lo dice en su libro el El Camino del Zen:
Los orígenes del Zen son tanto taoístas como budistas, y, dado que el sabor es tan peculiarmente chino, quizá sea mejor comenzar indagando en su ascendencia china, ilustrando, al mismo tiempo, qué se entiende por una vía de liberación con el ejemplo del taoísmo (Allan Watts).
También Ana María solía decir que el Zen tenía más de Tao que de budismo. Y yo también lo creo. Es algo que siempre me lo ha parecido, y me gusta. Para mí el Zen tiene más relación con el Tao Te King, o los libros de Chuang Tsu que con los suttas o con el Lam Rim. Está claro que el budismo al llegar a China no encajó demasiado bien en esa cultura. Fue cuando entroncó con el Tao, que se forjó el Zen.
Es algo que puede funcionar en aquella cultura (era su manera de ser y expresarse), pero, a veces me da la impresión de que en la nuestra confunde,
En esto yo ya no estoy del todo de acuerdo, porque yo creo que el Zen es precisamente ese injerto del budismo con el taoismo. Por eso, en ocasiones, pienso que deberíamos llamarlo Zen, y no budismo Zen, porque no es propiamente budismo. Tampoco pasa nada si lo llamamos budismo Zen, por supuesto . Budismo es el theravada, el budismo tibetano y otros, pero no creo que lo sea el Zen (esto es cuestión de opiniones). Pero, en todo caso, es lo que a mi me gusta del Zen: esa combinación de aromas entre budismo y taoismo. Yo personalmente no cambiaría nada. Para mí está bien como está.
Tal vez deberiamos empezar a buscar cómo podríamos expresarnos en tanto que occidentales. Aunque sea para no repetir las particularidades de aquella cultura, en relación al budismo, como errores en la nuestra.
Lo cierto es que para mí no es ningún problema expresarme en el lenguaje clasico del Zen. Estoy acostumbrado a ello, y me siento muy cómodo con ese lenguaje. Por otro lado, hay quien intenta ya hacer esa adaptación del Zen a la cultura occidental, y le está dando un peculiar aroma cristiano. No me refiero especialmente a Ana María, sino a Pablo D'Ors, este sacerdote nuevo que ha creado una nueva escuela de Zen occidental en España. Pero a mí, no me acaba demasiado. Prefiero el Zen con el aroma oriental (sobre todo japonés, porque es el que yo he seguido)
En lo esencial, yo creo que el Zen japonés no se diferencia grandemente del chino. La cutura japonesa yo no he visto que haya cambiado demasiado el Zen chino. Salvo por los nombres, todo sigue igual. Quizás sea el Zen lo que haya cambiado la cultura japonesa y no a la inversa, porque allí hay muchas cosas que vienen del Zen, como la ceremonia del te, los jardines zen, las ikebanas e incluso algunas artes marciales. Los templos Zen también tienen un estilo peculiar en Japón. Hay mucha influencia del Zen en su cultura.
Por supuesto, eso no hay por qué imitarlo en occidente. Con el tiempo, si el Zen se implantara y evolucionara, a lo mejor en España tomaba muchas cosas del catolicismo, en un sentido cultural. A lo mejor, en lugar de la ceremonia del té, aquí se hacía la eucaristía como una especie de ceremonia. Ana María hacía algo de eso, pero confieso que a mí no me hacía mucha gracia. Con todo, yo participé en muchas eucaristías dentro de los sesshins, y vi que no desencajaban del todo. Con el tiempo, podrían formar parte de una tradición Zen española.
Pero eso será dentro de muchos años. En China pasaron siglos hasta que surgió el Chan, así que nosotros no lo veremos.
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