Shikan-taza. (Yasutani Roshi)
Publicado: 22 Mar 2024 12:37
Hasta ahora se han estado concentrando en su respiración, tratando de
experimentar vívidamente sus inhalaciones sólo como inhalaciones y sus
exhalaciones sólo como exhalaciones. Ahora quiero que intenten el shikantaza que voy a describir.
No es ni usual ni deseable cambiar de práctica con tanta frecuencia, pero he
seguido este método para poderles dar una prueba de cada una de las
modalidades de concentración. Después de estas pláticas introductorias,
cuando me vengan a ver individualmente, les asignaré una practica que
corresponda a la naturaleza de su aspiración y al grado de su determinación.
Esta plática tratará sobre el shikan-taza. “Shikan” quiere decir “nada más
que”, o “solamente”; “ta” significa “pegar” y “za” significa “sentarse”. Así pues el
shikan-taza es la práctica en la que la mente está involucrada con intensidad
en sentarse solamente. La mente que no tiene el apoyo previo de haber
contado o seguido sus respiraciones se distrae con facilidad en este tipo de
zazen. Es de suma importancia que la mente tenga el temple correcto. En el
shikan-taza la mente no debe sentirse apresurada; ha de estar sosegada y
centrada con firmeza, como el Monte Fuji, digamos. Pero también debe estar
alerta, tensada, como una cuerda de un arco que se estira. Así pues el shikantaza es un estado intensificado de una atención concentrada, donde uno ni
está tenso ni apresurado y mucho menos descuidado. Es la mente de alguien
que enfrenta la muerte. Imaginemos que están en un duelo de espadas de los
que solía haber en el antiguo Japón. Mientras se enfrentan a su oponente,
están atentos, vigilantes, listos. Si relajaran esta vigilancia aunque fuera
solamente por un instante les cortarían la cabeza al momento. Una multitud se
reúne a ver la pelea. Como no están ciegos, pueden verlos con el rabillo del ojo
y pueden escucharlos ya que no están sordos. Pero ni por un instante su
mente se deja capturar por estas impresiones de los sentidos.
Este estado no se puede mantener por mucho tiempo; de hecho, no deben
hacer shikan-taza durante más de media hora seguida. Después de treinta
minutos, levántense y caminen en kinhin y después continúen su práctica. Si
verdaderamente están haciendo shikan-taza, en medía hora estarán sudando,
incluso en invierno y en una habitación sin calefacción, debido al calor que
genera esta intensa concentración. Cuando se sienta uno demasiado tiempo,
la mente pierde vigor, el cuerpo se cansa y los esfuerzos son menos
provechosos que si uno restringe una práctica a períodos de treinta minutos.
En contraste con un espadachín poco hábil, el maestro usa su espada sin
esfuerzo. Pero no siempre fue así, pues en un principio tuvo e esforzarse al
máximo para salvar su vida, debido a su técnica imperfecta. El shikan-taza es
algo así. Al principio la tensión es inevitable, pero con la experiencia este zazen
tenso madura en un sentarse relajado y totalmente atento al mismo tiempo. Y
así como un maestro de la espada desenvaina sin esfuerzo en una emergencia
y ataca plenamente concentrado, el adepto del shikan-taza se sienta sin
esforzarse, alerta y concentrado. Pero ni por un instante piensen que esto
puede lograrse sin una práctica larga y dedicada.
Esto concluye mi plática sobre el shikan-taza.
experimentar vívidamente sus inhalaciones sólo como inhalaciones y sus
exhalaciones sólo como exhalaciones. Ahora quiero que intenten el shikantaza que voy a describir.
No es ni usual ni deseable cambiar de práctica con tanta frecuencia, pero he
seguido este método para poderles dar una prueba de cada una de las
modalidades de concentración. Después de estas pláticas introductorias,
cuando me vengan a ver individualmente, les asignaré una practica que
corresponda a la naturaleza de su aspiración y al grado de su determinación.
Esta plática tratará sobre el shikan-taza. “Shikan” quiere decir “nada más
que”, o “solamente”; “ta” significa “pegar” y “za” significa “sentarse”. Así pues el
shikan-taza es la práctica en la que la mente está involucrada con intensidad
en sentarse solamente. La mente que no tiene el apoyo previo de haber
contado o seguido sus respiraciones se distrae con facilidad en este tipo de
zazen. Es de suma importancia que la mente tenga el temple correcto. En el
shikan-taza la mente no debe sentirse apresurada; ha de estar sosegada y
centrada con firmeza, como el Monte Fuji, digamos. Pero también debe estar
alerta, tensada, como una cuerda de un arco que se estira. Así pues el shikantaza es un estado intensificado de una atención concentrada, donde uno ni
está tenso ni apresurado y mucho menos descuidado. Es la mente de alguien
que enfrenta la muerte. Imaginemos que están en un duelo de espadas de los
que solía haber en el antiguo Japón. Mientras se enfrentan a su oponente,
están atentos, vigilantes, listos. Si relajaran esta vigilancia aunque fuera
solamente por un instante les cortarían la cabeza al momento. Una multitud se
reúne a ver la pelea. Como no están ciegos, pueden verlos con el rabillo del ojo
y pueden escucharlos ya que no están sordos. Pero ni por un instante su
mente se deja capturar por estas impresiones de los sentidos.
Este estado no se puede mantener por mucho tiempo; de hecho, no deben
hacer shikan-taza durante más de media hora seguida. Después de treinta
minutos, levántense y caminen en kinhin y después continúen su práctica. Si
verdaderamente están haciendo shikan-taza, en medía hora estarán sudando,
incluso en invierno y en una habitación sin calefacción, debido al calor que
genera esta intensa concentración. Cuando se sienta uno demasiado tiempo,
la mente pierde vigor, el cuerpo se cansa y los esfuerzos son menos
provechosos que si uno restringe una práctica a períodos de treinta minutos.
En contraste con un espadachín poco hábil, el maestro usa su espada sin
esfuerzo. Pero no siempre fue así, pues en un principio tuvo e esforzarse al
máximo para salvar su vida, debido a su técnica imperfecta. El shikan-taza es
algo así. Al principio la tensión es inevitable, pero con la experiencia este zazen
tenso madura en un sentarse relajado y totalmente atento al mismo tiempo. Y
así como un maestro de la espada desenvaina sin esfuerzo en una emergencia
y ataca plenamente concentrado, el adepto del shikan-taza se sienta sin
esforzarse, alerta y concentrado. Pero ni por un instante piensen que esto
puede lograrse sin una práctica larga y dedicada.
Esto concluye mi plática sobre el shikan-taza.