¡Otra vez! Esto raya en la obsesión

. Si todo estaba ya dicho. Se habló hasta lo indecible. Salió hasta la saciedad. ¿Y ahora por qué vuelve aquí Yasutani Roshi? Más vale que aprendamos del budismo. Hay un precepto que dice: Resuelvo no mirar las faltas de los demás, sino ser comprensivo y simpático

Y otro más: Resuelvo no alabarme a mí mismo y no calumniar a otros, sino dominar mis propios defectos. Con estos dos preceptos en mente (puesto que soy budista) me meteré de nuevo en el fango sin problemas.
El video... Terríblemente doblado. La pronunciacion de los nombres (no japoneses, sino también americanos) malísima. Esos son detalles que hay que cuidar cuando se hace un vídeo que al parecer va dirigido a budistas zen. Es una falta de respeto. Por lo demás, no dice nada que no supiésemos ya. Todo esto se dijo por activa y por pasiva. Escuchamos con atención un vídeo de Mr. Victoria quien nos mostró la faceta oscura del maestro Yasutani Roshi

Esto nos introdujo en la duda y la incertidumbre, la cual fue resuelta en cierto momento de un modo total (en mi caso al menos, lo recuerdo muy bien)
Entonces, ¿Volver a zambullirnos en la cloaca? Sí, no hay problema. Nademos de nuevo en el incosnciente colectivo donde están al parecer todas las acciones buenas y malas de todos los seres sintientes (Shakyamuni Buda, incluido, aunque de este nunca se sabrá nada). Entonces, aunque fue nacionalista y anticomunista, Yasutani Roshi fue un gran maestro, amado por sus discípulos, como ya sabíamos (recomiendo a Junonagar que ojee el libro Los Tres Pilares del Zen, para comprobarlo.) Fue antisemita, pero tuvo discípulos judíos (Phillippe Kapleau entre ellos, a quien condujo hasta el kensho y después del kensho)
Roshi Kapleau lo amaba. Un día tuve ocasión de preguntarle por qué abandonó a su maestro. No recuerdo ya su respuesta, pero me di cuenta de lo mucho que lo amaba. De las dos caras, me quedo con esta. En todo caso, no fue mi maestro ni le conocí. No tengo ni idea de su personalidad salvo por lo que viene en Los Tres PIlares del Zen. Ana María, que fue mi maestra, tampoco lo conoció. Pero aquí tenemos un caso en el que puede decirse aquello de que "Dios escribe derecho con renglones torcidos". No hay duda de ello.
Pero muy bien. Volvamos a ver la película.
