Carlos escribió: ↑28 Oct 2023 18:13
[...] aunque la meditación formal sea el aspecto central de nuestra práctica, no deberíamos llamarla "escuela Zen”. Y mejor aún,
la meditación formal no es ni tan siquiera la esencia completa de las enseñanzas del Buddha (7).[...]
7.
Es decir, junto con la práctica formal, el cultivo de las paramita supone, de manera resumida, una continuación de la práctica sobre el cojín, plasmada en el vivir según los preceptos y, para los monjes, las reglas y códigos monásticos, así como los votos del bhodisattva. [...]
Este pasaje del Butsudo de Dōgen me parece excepcional, especialmente la parte subrayada. Una traducción alternativa a la del monasterio Shasta Abbey es la de Gudo Nishijima, similar pero con algunos matices:
Incluso aunque [lo importante sea] dhyana, nunca deberíamos usar el nombre “secta Zen”. Aun más, dhyana nunca tiene toda la importancia del Dharma del Buddha
En esta vemos sustituida la expresión “práctica formal” por
dhyana, término que en el Mahayana, y en Dōgen en particular, es ambiguo y polisémico (aludiendo desde los 4 jhāna materiales y los 4 inmateriales del Budismo Antiguo, practicas que en el Zen son descartadas, hasta simplemente como sinónimo de zazen, como creo que es aquí el caso). Probablemente la elección de
dhyana sea más fiel al original, mientra que la fórmula “práctica formal” es, por así decir, muy aséptica, muy fría, muy… formal.
Con un rápido inciso que, desde mi punto de vista, añadiría: en la expresión “práctica formal”, a pesar de que sea una expresión que yo mismo puedo utilizar a veces, el término “práctica” y más aun si es “formal”, no son términos que me gusten especialmente... por algunos aromas que se mueven desde “entrenamiento para…” a “formalidad impuesta exteriormente”, cuando zazen no es ni una cosa ni otra.
Tampoco el término "esencia" es usado por Nishijima.
En cualquier caso, pasando ahora a la parte subrayada, vemos con claridad como para Dōgen, a pesar de la importancia y centralidad que concede a zazen, esta "práctica"

, en tanto que meditación sentada, no significa la totalidad del Budismo ni aquello que este tiene de más esencial.
Sin embargo el comentario realizado por Shasta Abbey creo que tampoco da en el clavo, ya que remite, como lo "esencial", al comportamiento moral y ético, definidos, de nuevo, desde un punto de vista exterior (la lista de los preceptos, los votos del bodhistava [que con frecuencia son entendidos como su simple “recitación”], las normas monásticas, etc.). Es decir a una “practica formal” se le añadiría otro comportamiento “visible”, pudiéndose incurrir, incluso, en un deslizamiento hacia un cierto “puritanismo”, muy anglosajón él - recordemos que Shasta Abbey, es un monasterio muy, muy Sōtō, ya desde su fundadora Jyju-Kennett, por formación y elección, en el que la jerarquía, la distinción de roles y la “obediencia” Sōtō, son respetados con escrúpulo, así como sus “ritualidades”, a las que añaden nuevas liturgias, occidentalizadas, con sabor de ceremonia anglicana...
En realidad la “esencia del Budismo” no pienso que sea algo que pueda definirse, una “cosa” reductible a una "practica" concreta o a éticas codificadas externamente, es decir cosas, más o menos medibles, enumerables, sistematizables que estarían fuera de nosotros. Al contrario, si queremos hablar de alguna “esencia”, esta sería más bien una no-cosa, un proceso interior, consistente en el acto repetido de no-aferrar ninguna cosa ni ninguna esencia en partticular (lo cual, en sánscrito, se diría
naiṣkramya. Mientras que la otra cara de la misma moneda, que se deduce directamente de ese no-aferrar[se], sería
ahiṃsā, en su significado más general, pero esto sería ya otro discurso).
