La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Traducida de...
The Gateless Gate or The Gateless Barrier (Chin. Wu-wen kuan; Jap. Mumonkan)
The author is Chinese Ch'an master Wu-men Hui-hai (無門慧開 Mumon Ekai, 1183-1260).
English Translation
By late Zen master Katsuki Sekida (Two Zen Classics 26-137)
Original Chinese Text
The original Chinese text is taken from the following Japanese web site:
https://homepage1.nifty.com/poem-club/m ... woyomu.htm
The Chinese and Japanese texts in this web site are taken from the book titled Mumonkan, published in Japan by Iwanami Bunkõ.
Chinese Characters
Unfortunately a few Chinese characters were not given in this site. Luckily these characters are less than 1% of the text. Where there was a definition about these ideograms, they are entered them using Chinese system (Big 5). There are also ideograms that appear as mere black boxes, without any explanations. These are replaced with dummy characters
The Gateless Gate or The Gateless Barrier (Chin. Wu-wen kuan; Jap. Mumonkan)
The author is Chinese Ch'an master Wu-men Hui-hai (無門慧開 Mumon Ekai, 1183-1260).
English Translation
By late Zen master Katsuki Sekida (Two Zen Classics 26-137)
Original Chinese Text
The original Chinese text is taken from the following Japanese web site:
https://homepage1.nifty.com/poem-club/m ... woyomu.htm
The Chinese and Japanese texts in this web site are taken from the book titled Mumonkan, published in Japan by Iwanami Bunkõ.
Chinese Characters
Unfortunately a few Chinese characters were not given in this site. Luckily these characters are less than 1% of the text. Where there was a definition about these ideograms, they are entered them using Chinese system (Big 5). There are also ideograms that appear as mere black boxes, without any explanations. These are replaced with dummy characters
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Hola a todos y bienvenidos a este foro.
Estuve con los koans del Mumonkan durante varios años, con Ana María Schluter (Kiun An Roshi) y tengo la sensación de haberme empapado en ellos, porque son muchos y muy largos. Aunque son 48, los poemas se trabajan a parte, por lo que suman 96 en total. Esto no lo escribo para darme importancia (puede parecerlo, sí), sino para que se sepa por qué escribo sobre ellos. Podría escribir también sin haberlos trabajado, pero un libro como el Mumonkan no es un libro para comentar. Es parecido a un libro de cocina, diría yo. Un libro de recetas no se escribe para ser leído como si de una novela se tratase, sino para ser usado en la cocina. Hay que remangarse y ponerse a seguir las recetas, y esperar a ver que sale. Algunas veces saldrá un plato bien hecho. Otras (muchas de ellas) serán platos mediocres. Algunas veces, platos incomibles que uno olvida enseguida.
Me he propuesto trabajar de nuevo estos koans, uno a uno, por mera curiosidad. Quiero ver que hay en ellos que me haya servido en mi práctica. También quiero ver si he obtenido algo que podríamos llamar “realización”. De uno de ellos, (el primero), puedo decir con seguridad que sí. Ese koan fue indudablemente práctico. Es un koan que merece ser comentado, sin entrar en demasiadas profundidades. Ese koan sigue siendo para mí algo importante. Esencial, incluso. Mi vida tiene un antes y un después con él. Los demás koans, ya no son lo mismo.
En la escuela Rinzai se trabaja todavía con los koans del Mumonkan. Pero también en algunos monasterios Soto de Japón se utilizan. En la escuela donde yo estuve diez o más años, la Sanbo Kyodan, también se utilizaban (y se utilizarán todavía, sin duda). Lo mismo que en el Rochester Zen Center, centro al que estuve afiliado varios años. Con una maestra Rinzai, tuve ocasión de trabajar ocasionalmente algunos koans, también, pero ninguno del Mumonkan.
Hace tiempo hice un experimento con otra colección de koans (el Hekiganroku) que no voy a repetir ahora. En aquella ocasión aceptaba el reto de debatir con foristas, sobre los koans, pero eso es algo que no voy a hacer ahora. En esta ocasión, escribiré sobre mi entendimiento de los koans, pero sin debatir con nadie. No quiero que sucedan de nuevo malos entendidos. Esto es un foro sobre budismo, nada más. Aquí no venimos a enseñar, mucho menos a demostrar cuánto sabemos. Venimos a escribir y comentar. Todo comentario será bien recibido, por supuesto. Pero esta vez no los contestaré, ni debatiré con los que comenten.
Bien, no hay nada más que añadir.
Gracias a todos los que se acerquen a este nuevo foro.
Estuve con los koans del Mumonkan durante varios años, con Ana María Schluter (Kiun An Roshi) y tengo la sensación de haberme empapado en ellos, porque son muchos y muy largos. Aunque son 48, los poemas se trabajan a parte, por lo que suman 96 en total. Esto no lo escribo para darme importancia (puede parecerlo, sí), sino para que se sepa por qué escribo sobre ellos. Podría escribir también sin haberlos trabajado, pero un libro como el Mumonkan no es un libro para comentar. Es parecido a un libro de cocina, diría yo. Un libro de recetas no se escribe para ser leído como si de una novela se tratase, sino para ser usado en la cocina. Hay que remangarse y ponerse a seguir las recetas, y esperar a ver que sale. Algunas veces saldrá un plato bien hecho. Otras (muchas de ellas) serán platos mediocres. Algunas veces, platos incomibles que uno olvida enseguida.
Me he propuesto trabajar de nuevo estos koans, uno a uno, por mera curiosidad. Quiero ver que hay en ellos que me haya servido en mi práctica. También quiero ver si he obtenido algo que podríamos llamar “realización”. De uno de ellos, (el primero), puedo decir con seguridad que sí. Ese koan fue indudablemente práctico. Es un koan que merece ser comentado, sin entrar en demasiadas profundidades. Ese koan sigue siendo para mí algo importante. Esencial, incluso. Mi vida tiene un antes y un después con él. Los demás koans, ya no son lo mismo.
En la escuela Rinzai se trabaja todavía con los koans del Mumonkan. Pero también en algunos monasterios Soto de Japón se utilizan. En la escuela donde yo estuve diez o más años, la Sanbo Kyodan, también se utilizaban (y se utilizarán todavía, sin duda). Lo mismo que en el Rochester Zen Center, centro al que estuve afiliado varios años. Con una maestra Rinzai, tuve ocasión de trabajar ocasionalmente algunos koans, también, pero ninguno del Mumonkan.
Hace tiempo hice un experimento con otra colección de koans (el Hekiganroku) que no voy a repetir ahora. En aquella ocasión aceptaba el reto de debatir con foristas, sobre los koans, pero eso es algo que no voy a hacer ahora. En esta ocasión, escribiré sobre mi entendimiento de los koans, pero sin debatir con nadie. No quiero que sucedan de nuevo malos entendidos. Esto es un foro sobre budismo, nada más. Aquí no venimos a enseñar, mucho menos a demostrar cuánto sabemos. Venimos a escribir y comentar. Todo comentario será bien recibido, por supuesto. Pero esta vez no los contestaré, ni debatiré con los que comenten.
Bien, no hay nada más que añadir.
Gracias a todos los que se acerquen a este nuevo foro.
Última edición por Daido el 19 Ene 2024 20:57, editado 1 vez en total.
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
既是無門、且作麼生透。
Ahora, ¿cómo pasas a través de esta no–puerta?
豈不見道、從門入者不是家珍、從縁得者始終成壞。
Se ha dicho que las cosas que entran a través de la puerta, no pueden nunca ser tu propio tesoro. Lo que se obtiene a partir las circunstancias externas perecerá al final.
恁麼説話、大似無風起浪好肉抉瘡。
Incluso, decir eso, es ya levantar olas cuando no hay viento. Es hacer un corte en la piel inmaculada.
何況滯言句覓解會。 掉棒打月、隔靴爬痒、有甚交渉。
Y, para aquellos que tratan de entender a través de las palabras de otros, lo que hacen es golpear a la luna con un palo, y rascarse el zapato, cuando lo que pica es el pie. ¿Qué tiene que ver eso con la verdad?
慧開、紹定戊子夏、首衆于東嘉龍翔。因納子請益、遂將古人公案作敲門瓦子、隨機引導學者。
En el verano del primer año de Jotei, Ekai estaba en el Templo de Ryusho y, como monje prior, trabajaba con los monjes, usando los casos de los antiguos maestros como ladrillos para amasar la puerta y guiarles de acuerdo a sus respectivas capacidades.
竟爾抄録、不覺成集。初不以前後敍列、共成四十八則。
El texto fue escrito, sin seguir ningún esquema, solo para hacer una colección de cuarenta y ocho casos.
通曰無門關。
Se llama Mumonkan, “La Puerta sin Puerta”
若是箇漢、不顧危亡單刀直入。
Un hombre con determinación andará su camino con determinación, a pesar de los peligros.
八臂那咤、擱他不在。
Entonces, incluso los ocho Natas armados, se esconderán de él.
縦使西天四七、東土二三、只得望風乞命。
Incluso los cuatro sietes de Occidente y los tres de Oriente implorarán por sus vidas.
設或躊躇、也似隔窓看馬騎、貶得眼來、早已蹉過。
Si uno no tiene (suficiente) determinación, será como echar un vistazo a un caballo que galopa, al pasar por la ventana: en el parpadeo de un ojo, habrá desaparecido.
Verso 頌曰
大道無門 El Gran Camino no tiene puerta
千差有路 Uno se aproxima de mil formas (distintas)
透得此關 Una vez que atraviesas este punto
乾坤獨歩 Caminas (libremente) por el Universo entero.
Ahora, ¿cómo pasas a través de esta no–puerta?
豈不見道、從門入者不是家珍、從縁得者始終成壞。
Se ha dicho que las cosas que entran a través de la puerta, no pueden nunca ser tu propio tesoro. Lo que se obtiene a partir las circunstancias externas perecerá al final.
恁麼説話、大似無風起浪好肉抉瘡。
Incluso, decir eso, es ya levantar olas cuando no hay viento. Es hacer un corte en la piel inmaculada.
何況滯言句覓解會。 掉棒打月、隔靴爬痒、有甚交渉。
Y, para aquellos que tratan de entender a través de las palabras de otros, lo que hacen es golpear a la luna con un palo, y rascarse el zapato, cuando lo que pica es el pie. ¿Qué tiene que ver eso con la verdad?
慧開、紹定戊子夏、首衆于東嘉龍翔。因納子請益、遂將古人公案作敲門瓦子、隨機引導學者。
En el verano del primer año de Jotei, Ekai estaba en el Templo de Ryusho y, como monje prior, trabajaba con los monjes, usando los casos de los antiguos maestros como ladrillos para amasar la puerta y guiarles de acuerdo a sus respectivas capacidades.
竟爾抄録、不覺成集。初不以前後敍列、共成四十八則。
El texto fue escrito, sin seguir ningún esquema, solo para hacer una colección de cuarenta y ocho casos.
通曰無門關。
Se llama Mumonkan, “La Puerta sin Puerta”
若是箇漢、不顧危亡單刀直入。
Un hombre con determinación andará su camino con determinación, a pesar de los peligros.
八臂那咤、擱他不在。
Entonces, incluso los ocho Natas armados, se esconderán de él.
縦使西天四七、東土二三、只得望風乞命。
Incluso los cuatro sietes de Occidente y los tres de Oriente implorarán por sus vidas.
設或躊躇、也似隔窓看馬騎、貶得眼來、早已蹉過。
Si uno no tiene (suficiente) determinación, será como echar un vistazo a un caballo que galopa, al pasar por la ventana: en el parpadeo de un ojo, habrá desaparecido.
Verso 頌曰
大道無門 El Gran Camino no tiene puerta
千差有路 Uno se aproxima de mil formas (distintas)
透得此關 Una vez que atraviesas este punto
乾坤獨歩 Caminas (libremente) por el Universo entero.
- Ananda
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Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Sólo agradecerte el hilo @Daido y que sigas compartiendo tu experiencia de tantísimos años en el Dharma.
Gassho
Gassho
En el hombre dominado por una visión equivocada del mundo, surge el apego y las subsecuentes controversias, sin embargo los magnánimos no forman juicios de las cosas y por tanto no discuten, pues para los que carecen de opinión, ¿cómo podría haber una opinión contraria? (Nagarjuna).
- Daru el tuerto
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Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Solo un comentario al margen: me ha gustado leer eso de "La barrera sin puerta". Y no "La puerta sin puerta" (Gateless gate) como solemos decirlo (yo el primero).
Meido Moore, el maestro Zen me comentó lo mismo en cierta ocasión en que usé el término mal, no es que aporte mucho pero lo dejo aquí como un detalle más:
Me decía (en inglés):
Solo para ser quisquilloso, ya que la "puerta sin puerta" se ha mencionado varias veces:
Esta es una mala traducción popular de la palabra mumonkan 無門關.
無 - no, negación
門 - puerta
關 - barrera, puesto de control, paso fronterizo.
Más exactamente: "barrera sin puertas", es decir, la imagen de un punto de control o barrera que uno debe atravesar, pero que no tiene una puerta aparente para hacerlo. Puede referirse al despertar inicial y también es el título de una famosa colección de koans.
"Puerta sin puerta" sería 無門門, supongo, y tampoco tiene mucho sentido. La palabra barrera, kan 關, aparece de manera destacada en otros lugares (ver Hekiganroku #8), por lo que es mejor mantener las traducciones consistentes.
Perdón por la desviación. (Esto último lo decimos ambos, él en su hilo y yo ahora)
Meido Moore, el maestro Zen me comentó lo mismo en cierta ocasión en que usé el término mal, no es que aporte mucho pero lo dejo aquí como un detalle más:
Me decía (en inglés):
Solo para ser quisquilloso, ya que la "puerta sin puerta" se ha mencionado varias veces:
Esta es una mala traducción popular de la palabra mumonkan 無門關.
無 - no, negación
門 - puerta
關 - barrera, puesto de control, paso fronterizo.
Más exactamente: "barrera sin puertas", es decir, la imagen de un punto de control o barrera que uno debe atravesar, pero que no tiene una puerta aparente para hacerlo. Puede referirse al despertar inicial y también es el título de una famosa colección de koans.
"Puerta sin puerta" sería 無門門, supongo, y tampoco tiene mucho sentido. La palabra barrera, kan 關, aparece de manera destacada en otros lugares (ver Hekiganroku #8), por lo que es mejor mantener las traducciones consistentes.
Perdón por la desviación. (Esto último lo decimos ambos, él en su hilo y yo ahora)
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Gracias por tu apoyo, @Ananda .
Gracias @tao.te.kat . Tiene más sentido también para mí, Barrera sin Puerta, aunque en inglés lo ponen como Puerta sin Puerta. Por ello voy a utilizar la primera de las traducciones. Por otro lado, tú lo has aclarado muy bien, usando el chino como base de partida y, sí, tienes razón, en chino no parece hablar de una Puerta sin Puerta, sino una Barrera sin Puerta, lo que tiene mucho más sentido.
Gracias @tao.te.kat . Tiene más sentido también para mí, Barrera sin Puerta, aunque en inglés lo ponen como Puerta sin Puerta. Por ello voy a utilizar la primera de las traducciones. Por otro lado, tú lo has aclarado muy bien, usando el chino como base de partida y, sí, tienes razón, en chino no parece hablar de una Puerta sin Puerta, sino una Barrera sin Puerta, lo que tiene mucho más sentido.
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
En el prefacio, Mumon dice:
Se ha dicho que las cosas que entran a través de la puerta, no pueden nunca ser tu propio tesoro. Lo que se obtiene a partir las circunstancias externas perecerá al final.
¿Qué es lo que entra por la puerta? ¿Qué puerta? La puerta de los sentidos y, sobre todo, del pensamiento. Por esa puerta entran solo conceptos. El pensamiento se coloca sobre las percepciones que entran por los sentidos. Y sobre los pensamientos se construyen todos los conceptos y teorías. Mumon quiere decir que el estudio intelectual, no es el verdadero tesoro. Por ello, si nos dedicamos solo a estudiar intelectualmente los conceptos (los sutras, por ejemplo) podemos llegar a elaborar un gran conocimiento. Pero ese conocimiento perecerá al final.
Perece con el paso del tiempo, puesto que nos olvidamos de lo que hemos “aprendido”. Pasa con los teólogos de todas las religiones. Todo lo que construyen son teorías. Muchas personas parecen quedarse fascinadas con ellas y caen enteramente en su embrujo, poniendo este falso conocimiento como la base de toda su vida religiosa. Pero este conocimiento es perecedero. Al final de nuestros días, tendremos que dejarlo ir. Y no habrá que esperar tanto, porque cada noche, cuando entramos en el sueño profundo, todo ese conocimiento desaparece. A la mañana siguiente, tendremos que realizar el esfuerzo de reconstruirlo de nuevo.
Incluso, decir eso, es ya levantar olas cuando no hay viento. Es hacer un corte en la piel inmaculada.
Ya la hablar de esto, estamos creando conceptos. Estamos levantando olas en el océano, sin necesidad. Y estamos hiriendo nuestra naturaleza esencial, que es perfecta. Incluso al llamarla “naturaleza esencial” estoy causando una herida profunda en la realidad. ¿Por qué llamarla “naturaleza esencial”? ¿Por qué llamarla Buda? ¿Por qué llamarla Dios? ¿Por qué darle un nombre? ¿Por qué crear conceptos? Al hacerlo, estamos levantando olas donde no hay viento. El océano de la mente está tranquilo cuando no sabemos nada. En cambio, cuando creamos conceptos, agitamos la superficie y perdemos la visión de la profundidad.
Y, para aquellos que tratan de entender a través de las palabras de otros, lo que hacen es dar palos a la luna con un palo, y rascarse el zapato, cuando lo que pica es el pie. ¿Qué tiene que ver eso con la verdad?
¿Qué tiene que ver con la verdad lo que estudiamos en los libros, por muy sagrados que sean? ¿Cómo la verdad va a venir en los Sutras o los Suttas? Es lo que dice Mumon. Si nos dedicamos a leer y estudiar los sutras (o la Biblia o cualquier otro libro “sagrado”), no hacemos más que rascarnos el zapato, cuando nos pica el pie. La sed de conocimiento es el picor del pie, y requiere nuestra atención. Pero no es estudiando los sutras como saciaremos la sed, parece decir Mumon, Ni tampoco dando palos al aire, llegaremos a la Luna (que es una imagen en el Zen de la experiencia de la iluminación, o de la naturaleza de Buda)
En el verano del primer año de Jotei, Ekai estaba en el Templo de Ryusho y, como monje prior, trabajaba con los monjes, usando los casos de los antiguos maestros como ladrillos para amasar la puerta y guiarles de acuerdo a sus respectivas capacidades.
Mumon se coloca a sí mismo como un monje, no como un Maestro. Dice ser el monje prior, lo cual evidentemente es ser el Maestro o Roshi del monasterio. Pero no se pone ese título, lo cual es muestra de gran humildad. Admite en cambio que es un monje, lo cual demuestra que es una persona con un compromiso en la búsqueda de la Verdad. En aquella época (el libro se publicó por primera vez en 1228, estamos en el tiempo de los cátaros, en Europa) las personas que buscaban la Verdad, eran en su mayoría monjes, probablemente. Eso implica un compromiso ético, ante todo. Y hace ver que el Zen es, por supuesto, budismo Zen.
Hoy, la mayoría de los que practican el Zen, no son monjes (incluyendo como tales a los upasakas, si se quiere, los monjes laicos). No hay muchos practicantes Zen en el mundo, y casi todos son laicos. Muchos no tienen ninguna clase de compromiso ético, ni budista, ni cristiano, ni de ningún otro tipo. Pero, es lo primero que hay que tener. No puede practicarse el Zen sin un compromiso ético. Al menos hay que haber tomado los 5 preceptos. Muchas de las personas que se acercan a la práctica del Zen, lo hacen con la motivación de encontrar un método que les ayude a manejar el estrés, y razones similares. Y, sí, el Zen puede servir para eso un poco, pero hay que advertirlo: El Zen va mucho más allá.
El texto fue escrito, sin seguir ningún esquema, solo para hacer una colección de cuarenta y ocho casos.
El Maestro Mumon tomó 48 casos y los juntó, poniéndolos sin ningún orden preconcebido. Aclara que no es un método gradual ni nada por el estilo. No obstante, el primer caso es el koan Mu, y esto no me parece casual. A partir del koan Mu, el orden no parece tener importancia, pero muchos maestros los siguen en el estudio formal de los koans, de manera que se pasan de un modo gradual. Yo no creo que tenga mayor importancia seguirlos en el orden en que están escritos.
Se llama Mumonkan, “La Barrera sin Puerta”
Ese es su nombre.
Un hombre con determinación andará su camino sin vacilar, a pesar de los peligros.
Hay peligros. No es un paseo por el campo. Hay que tener determinación para andar este camino y hay que andarlo sin vacilar. Esto es muy difícil de hacer para un laico, creo yo. No es nada fácil, porque para andar el camino del que habla Mumon, se requiere una dedicación prácticamente completa. En su época se debía vivir en el monasterio durante años, y trabajar con el maestro codo con codo. Hoy, la mayoría somos laicos, y tener a un maestro cerca no es una opción para casi nadie. Si se lo tiene a 400 km, todavía es posible llevar una seguida, pero, si está a 5000 km, no parece nada fácil. Hoy existe la posibilidad de conectarse por Internet. Tal vez eso sea una forma de estar en contacto con el maestro.
Entonces, incluso los ocho Natas armados, se esconderán de él.
Esto tiene que ver con la mitología china, que yo no conozco. Los Natas deben ser guerreros mitológicos que tienen armas poderosas y son peligrosos. Pues bien, el que anda el camino con determinación, es mucho más fuerte que los Natas.
Incluso los cuatro sietes de Occidente y los tres de Oriente implorarán por sus vidas.
Idéntico significado.
Si uno no tiene (suficiente) determinación, será como echar un vistazo a un caballo que galopa, al pasar por la ventana: en el parpadeo de un ojo, habrá desaparecido.
La mayoría de las experiencias de kensho, de los que empiezan el camino, son probablemente eso, vistazos fugaces que desaparecen enseguida.
Se ha dicho que las cosas que entran a través de la puerta, no pueden nunca ser tu propio tesoro. Lo que se obtiene a partir las circunstancias externas perecerá al final.
¿Qué es lo que entra por la puerta? ¿Qué puerta? La puerta de los sentidos y, sobre todo, del pensamiento. Por esa puerta entran solo conceptos. El pensamiento se coloca sobre las percepciones que entran por los sentidos. Y sobre los pensamientos se construyen todos los conceptos y teorías. Mumon quiere decir que el estudio intelectual, no es el verdadero tesoro. Por ello, si nos dedicamos solo a estudiar intelectualmente los conceptos (los sutras, por ejemplo) podemos llegar a elaborar un gran conocimiento. Pero ese conocimiento perecerá al final.
Perece con el paso del tiempo, puesto que nos olvidamos de lo que hemos “aprendido”. Pasa con los teólogos de todas las religiones. Todo lo que construyen son teorías. Muchas personas parecen quedarse fascinadas con ellas y caen enteramente en su embrujo, poniendo este falso conocimiento como la base de toda su vida religiosa. Pero este conocimiento es perecedero. Al final de nuestros días, tendremos que dejarlo ir. Y no habrá que esperar tanto, porque cada noche, cuando entramos en el sueño profundo, todo ese conocimiento desaparece. A la mañana siguiente, tendremos que realizar el esfuerzo de reconstruirlo de nuevo.
Incluso, decir eso, es ya levantar olas cuando no hay viento. Es hacer un corte en la piel inmaculada.
Ya la hablar de esto, estamos creando conceptos. Estamos levantando olas en el océano, sin necesidad. Y estamos hiriendo nuestra naturaleza esencial, que es perfecta. Incluso al llamarla “naturaleza esencial” estoy causando una herida profunda en la realidad. ¿Por qué llamarla “naturaleza esencial”? ¿Por qué llamarla Buda? ¿Por qué llamarla Dios? ¿Por qué darle un nombre? ¿Por qué crear conceptos? Al hacerlo, estamos levantando olas donde no hay viento. El océano de la mente está tranquilo cuando no sabemos nada. En cambio, cuando creamos conceptos, agitamos la superficie y perdemos la visión de la profundidad.
Y, para aquellos que tratan de entender a través de las palabras de otros, lo que hacen es dar palos a la luna con un palo, y rascarse el zapato, cuando lo que pica es el pie. ¿Qué tiene que ver eso con la verdad?
¿Qué tiene que ver con la verdad lo que estudiamos en los libros, por muy sagrados que sean? ¿Cómo la verdad va a venir en los Sutras o los Suttas? Es lo que dice Mumon. Si nos dedicamos a leer y estudiar los sutras (o la Biblia o cualquier otro libro “sagrado”), no hacemos más que rascarnos el zapato, cuando nos pica el pie. La sed de conocimiento es el picor del pie, y requiere nuestra atención. Pero no es estudiando los sutras como saciaremos la sed, parece decir Mumon, Ni tampoco dando palos al aire, llegaremos a la Luna (que es una imagen en el Zen de la experiencia de la iluminación, o de la naturaleza de Buda)
En el verano del primer año de Jotei, Ekai estaba en el Templo de Ryusho y, como monje prior, trabajaba con los monjes, usando los casos de los antiguos maestros como ladrillos para amasar la puerta y guiarles de acuerdo a sus respectivas capacidades.
Mumon se coloca a sí mismo como un monje, no como un Maestro. Dice ser el monje prior, lo cual evidentemente es ser el Maestro o Roshi del monasterio. Pero no se pone ese título, lo cual es muestra de gran humildad. Admite en cambio que es un monje, lo cual demuestra que es una persona con un compromiso en la búsqueda de la Verdad. En aquella época (el libro se publicó por primera vez en 1228, estamos en el tiempo de los cátaros, en Europa) las personas que buscaban la Verdad, eran en su mayoría monjes, probablemente. Eso implica un compromiso ético, ante todo. Y hace ver que el Zen es, por supuesto, budismo Zen.
Hoy, la mayoría de los que practican el Zen, no son monjes (incluyendo como tales a los upasakas, si se quiere, los monjes laicos). No hay muchos practicantes Zen en el mundo, y casi todos son laicos. Muchos no tienen ninguna clase de compromiso ético, ni budista, ni cristiano, ni de ningún otro tipo. Pero, es lo primero que hay que tener. No puede practicarse el Zen sin un compromiso ético. Al menos hay que haber tomado los 5 preceptos. Muchas de las personas que se acercan a la práctica del Zen, lo hacen con la motivación de encontrar un método que les ayude a manejar el estrés, y razones similares. Y, sí, el Zen puede servir para eso un poco, pero hay que advertirlo: El Zen va mucho más allá.
El texto fue escrito, sin seguir ningún esquema, solo para hacer una colección de cuarenta y ocho casos.
El Maestro Mumon tomó 48 casos y los juntó, poniéndolos sin ningún orden preconcebido. Aclara que no es un método gradual ni nada por el estilo. No obstante, el primer caso es el koan Mu, y esto no me parece casual. A partir del koan Mu, el orden no parece tener importancia, pero muchos maestros los siguen en el estudio formal de los koans, de manera que se pasan de un modo gradual. Yo no creo que tenga mayor importancia seguirlos en el orden en que están escritos.
Se llama Mumonkan, “La Barrera sin Puerta”
Ese es su nombre.
Un hombre con determinación andará su camino sin vacilar, a pesar de los peligros.
Hay peligros. No es un paseo por el campo. Hay que tener determinación para andar este camino y hay que andarlo sin vacilar. Esto es muy difícil de hacer para un laico, creo yo. No es nada fácil, porque para andar el camino del que habla Mumon, se requiere una dedicación prácticamente completa. En su época se debía vivir en el monasterio durante años, y trabajar con el maestro codo con codo. Hoy, la mayoría somos laicos, y tener a un maestro cerca no es una opción para casi nadie. Si se lo tiene a 400 km, todavía es posible llevar una seguida, pero, si está a 5000 km, no parece nada fácil. Hoy existe la posibilidad de conectarse por Internet. Tal vez eso sea una forma de estar en contacto con el maestro.
Entonces, incluso los ocho Natas armados, se esconderán de él.
Esto tiene que ver con la mitología china, que yo no conozco. Los Natas deben ser guerreros mitológicos que tienen armas poderosas y son peligrosos. Pues bien, el que anda el camino con determinación, es mucho más fuerte que los Natas.
Incluso los cuatro sietes de Occidente y los tres de Oriente implorarán por sus vidas.
Idéntico significado.
Si uno no tiene (suficiente) determinación, será como echar un vistazo a un caballo que galopa, al pasar por la ventana: en el parpadeo de un ojo, habrá desaparecido.
La mayoría de las experiencias de kensho, de los que empiezan el camino, son probablemente eso, vistazos fugaces que desaparecen enseguida.
-
Carlos
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Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Hola Daido,
Creo que aquí, el autor, no se está refiriendo a espíritus guerreros como en el verso anterior, sino a los 28 (4*7) patriarcas de la India que van desde Buddha a Bodidharma y a los tres patriarcas de Oriente, empezando por Hui Neng y continuando con Nanyüeh Huaijang (Nangaku Ejo, en japonés) y su discípulo Mazu Doiyu (Baso Dōitsu, en japonés), con los que se considera que comienza la Edad de Oro del Zen y a la que todos los linajes, históricamente, se remontan buscando legitimidad. Más concretamente, todos en el caso de Hui Neng, y todos los principales menos el linaje Sōtō, a partir de Nanyüeh Huaijang.
Nos está diciendo, por lo tanto, que con esa determinación - determinación, sin la cual, la realidad de la vida se nos escapa como un tren que no efectúa paradas - hasta lo más sagrado entre lo sagrado sentirá espasmos.

Daido escribió: "...Incluso los cuatro sietes de Occidente y los tres de Oriente implorarán por sus vidas..."
Creo que aquí, el autor, no se está refiriendo a espíritus guerreros como en el verso anterior, sino a los 28 (4*7) patriarcas de la India que van desde Buddha a Bodidharma y a los tres patriarcas de Oriente, empezando por Hui Neng y continuando con Nanyüeh Huaijang (Nangaku Ejo, en japonés) y su discípulo Mazu Doiyu (Baso Dōitsu, en japonés), con los que se considera que comienza la Edad de Oro del Zen y a la que todos los linajes, históricamente, se remontan buscando legitimidad. Más concretamente, todos en el caso de Hui Neng, y todos los principales menos el linaje Sōtō, a partir de Nanyüeh Huaijang.
Nos está diciendo, por lo tanto, que con esa determinación - determinación, sin la cual, la realidad de la vida se nos escapa como un tren que no efectúa paradas - hasta lo más sagrado entre lo sagrado sentirá espasmos.
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Apreciado @Carlos , es muy posible que tengas razón. Tú mismo lo explicas perfectamente. Incluso los Patriarcas se esconderian delante de una persona que sigue el camino con determinación.
Gassho
Gassho
Re: La Barrera sin Puerta (Mumonkan)
Verso 頌曰
大道無門 El Gran Camino no tiene puerta
千差有路 Uno se aproxima de mil formas (distintas)
透得此關 Una vez que atraviesas este punto
乾坤獨歩 Caminas (libremente) por el Universo entero.
El Gran Camino (el Tao) no tiene puerta, pero eso lo sabes cuando pasas por ella. Antes de entrar crees que hay una meta. Después de entrar, sabes que no hay meta. El Tao está por todas partes, dentro y fuera, pero no tiene sentido hacer como que estamos en él, porque hasta que no traspasamos la barrera sin puerta, no caemos en la cuenta de ello. No tiene sentido pensar, “cómo el Tao no tiene puerta de entrada, no hay nada que buscar. Por tanto, me quedo como estoy”. La realización existe. El kensho existe. Una vez que se tiene, se sabe que no hay puerta, pero antes no.
El modo de llegar a la puerta es diferente para cada uno, por eso hay tantos koans, y tantas maneras de proceder. Lo importante, no es lo que practicas, sino practicarlo. No es necesario sentarse en zazen. Se puede hacer otras cosas. Se puede hacer meditación vipasana, o meditación de otro tipo. O se puede hacer oración cristiana. Hay muchos caminos para llegar a la barrera sin puerta. Uno elige el que tiene a mano, y camina por él.
Atravesar la puerta es la meta de todas las religiones, pero casi todas se han olvidado de ello. Cuando se llega, se sabe. Si no se sabe, es que no se ha llegado. Se puede llegar de infinitas maneras. No hay unas mejor que otras, ni unas más rápidas que otras. Por regla general, cuanto más se practica, más probabilidades, hay de atravesar la barrera sin puerta. Pero no siempre es así. La vida es en sí una práctica, aunque no se practique. El problema es el ego. Cualquier cosa que haga que el ego disminuya, es práctica. Pero si el ego no disminuye, lo que se haga no es una práctica.
Después de pasar la barrera, uno camina libremente por todo el universo. Aquí y ahora, se sabe siempre en el centro del universo. Aquí y ahora, se sabe que siempre estuvo en el centro del universo. Pero si alguien piensa que, puesto que está en el centro del universo, no hay necesidad de llegar a pasar la barrera, se equivoca. Una cosa es creerlo y otra saberlo. Cuando se pasa la barrera se sabe que no hay tal barrera. Hasta que se pasa, hay una barrera. Uno puede creer que ha llegado a la barrera, sin haber llegado. Cuando la pasa, no cree que ha llegado. Sabe que ha llegado. A la pregunta de si creía en Dios, Jung respondió diciendo, “yo sé, no necesito creer”
Última edición por Daido el 26 Ene 2024 17:26, editado 1 vez en total.