¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Abro este tema, siguiendo la sugerencia de @Junonagar . Se ruega que, los comentarios al mismo, continuen aquí.
Gracias.
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-
Carlos
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Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Hola Daido,
Que son lo mismo, Zen/Chan/Seon/Thien, puedes verlo por ti mismo en este link: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Zen, como en cualquier libro, artículo, post que trate el tema del origen del término.
En el Bendōwa, Dōgen cuenta como el origen del término proviene de aquellos que, viendo como Bodhidharma practicaba en solitario y en silencio frente al muro, creyeron, erróneamente, que estaba dedicándose al cultivo de los dhyana, que en chino se transcribiría como Chan.
En cuanto a la pregunta del hilo...depende lo que se entienda por envoltorio. Tanto la palabra como el silencio son necesarios, pero aquella palabra que va de la mano con el silencio, que no lo borra, que no lo tiñe con cosas que le resultan ajenas, ha de ser, necesariamente, una palabra viva, fresca y renovada, mientras que la palabra que tan solo imita, que repite aquello que estuvo vivo, adquiriendo su sentido propio, su vitalidad en una determinada cultura, traiciona ese silencio queriendo mantener un pedestal, allí, precisamente, donde todos somos iguales.

Que son lo mismo, Zen/Chan/Seon/Thien, puedes verlo por ti mismo en este link: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Zen, como en cualquier libro, artículo, post que trate el tema del origen del término.
En el Bendōwa, Dōgen cuenta como el origen del término proviene de aquellos que, viendo como Bodhidharma practicaba en solitario y en silencio frente al muro, creyeron, erróneamente, que estaba dedicándose al cultivo de los dhyana, que en chino se transcribiría como Chan.
En cuanto a la pregunta del hilo...depende lo que se entienda por envoltorio. Tanto la palabra como el silencio son necesarios, pero aquella palabra que va de la mano con el silencio, que no lo borra, que no lo tiñe con cosas que le resultan ajenas, ha de ser, necesariamente, una palabra viva, fresca y renovada, mientras que la palabra que tan solo imita, que repite aquello que estuvo vivo, adquiriendo su sentido propio, su vitalidad en una determinada cultura, traiciona ese silencio queriendo mantener un pedestal, allí, precisamente, donde todos somos iguales.
Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Estimado @Carlos , volvemos sobre lo mismo sin añadir nada nuevo. Zen, Chan, Dyana son palabras que supuestamente se refieren a lo "mismo", repites. Pero para saber si es lo "mismo" tenemos que saber qué es ese "mismo". Nadie lo dice, porque nadie lo sabe. (No es que no lo sepa nadie, tampoco eso es correcto, "lo sabrás por ti mismo y solo para ti mismo", cuando tengas la experiencia). Por tanto, ese "mismo" no se puede decir qué es, de modo que carece de sentido ponerlo como prueba de que Zen es lo mismo que chan o dyana. Y, aunque fuese lo mismo a ese nivel (que lo es, no tengo ninguna duda), su expresión en el mundo de la forma es muy distinta.
Por otro lado, para llegar a la esencia (el si "mismo"), hace falta un camino, y ese camino es lo que tu llamas "envoltorio". Ese camino es zazen, pero muchas más cosas. También samu, la forma de comer, lo que recita, las distintas ceremonias y rituales, el dokusan, el teisho.... y demás "juguetes", si. Y el maestro, por supuesto ( leelo en wikipedia), que conlleva un linaje etc. Todo eso es lo que llamas envoltorio, salvo el zazen, pero, por qué no lo incluyes en el envoltorio, como todo lo demás?
Ese es un punto interesane. Zazen es lo único, para vosotros, que no es un juguete. Supuestamente es lo que hay dentro del paquete. Lo único que vale. Y, por qué? Acaso no es una manifestación cultural igual que las otras? El zafu, el zafutón, el saludo en gasho, sentarse correctamente, espalda derecha etc. es como todo lo demás, parte de la cultura. Lo mismo que el Buda en el altar, la barrita de incienso, los arreglos florales, la campana, la inclinación con las manos unidas
... eso no es envoltorio?
Puesto que no sabemos por el momento, lo que es envoltorio y lo que no lo es, será mejor llevarlo todo en el paquete, con las adaptaciones que sean imprescindibles, y solo esas, respetandolo todo al máximo. Y manteniendo el linaje, por supuesto. Y si no se tiene linaje, se práctica como se sepa, pero sin pretender que has descubierto la esencia del zen, y que estás en posición de enseñarlo.
Un saludo
Por otro lado, para llegar a la esencia (el si "mismo"), hace falta un camino, y ese camino es lo que tu llamas "envoltorio". Ese camino es zazen, pero muchas más cosas. También samu, la forma de comer, lo que recita, las distintas ceremonias y rituales, el dokusan, el teisho.... y demás "juguetes", si. Y el maestro, por supuesto ( leelo en wikipedia), que conlleva un linaje etc. Todo eso es lo que llamas envoltorio, salvo el zazen, pero, por qué no lo incluyes en el envoltorio, como todo lo demás?
Ese es un punto interesane. Zazen es lo único, para vosotros, que no es un juguete. Supuestamente es lo que hay dentro del paquete. Lo único que vale. Y, por qué? Acaso no es una manifestación cultural igual que las otras? El zafu, el zafutón, el saludo en gasho, sentarse correctamente, espalda derecha etc. es como todo lo demás, parte de la cultura. Lo mismo que el Buda en el altar, la barrita de incienso, los arreglos florales, la campana, la inclinación con las manos unidas
Puesto que no sabemos por el momento, lo que es envoltorio y lo que no lo es, será mejor llevarlo todo en el paquete, con las adaptaciones que sean imprescindibles, y solo esas, respetandolo todo al máximo. Y manteniendo el linaje, por supuesto. Y si no se tiene linaje, se práctica como se sepa, pero sin pretender que has descubierto la esencia del zen, y que estás en posición de enseñarlo.
Un saludo
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Carlos
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Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Hola @Daido,
La cuestión es tan evidente que si el Budismo Chan, en China y el Budismo Zen, en Japón, no fueran lo mismo, aquel que diera una importancia máxima para su práctica, a las enseñanzas y al modo de entender la práctica de Mumón, por ejemplo, que era un practicante chino, es decir, Chan, del s. XIII, o bien no entendería nada en absoluto, o bien lo que creería entender, no sería más que una malinterpretación, una proyección de la perspectiva de su propia práctica, validándola y reafirmándola, a través de un practicante de la China medieval.
Es interesante que, de los mensajes intercambiados sobre este asunto, lo que te llega a interpelar gire exclusivamente en torno a lo japonés, mientras que todo lo que se comenta en torno a la Vía de Buddha, que supone el marco que dota de sentido a la tradición Zen, a sus medios y su propósito, te resulte más bien indiferente, como si fueran anécdotas de la vida cotidiana, como si se tratara de un asunto tan tangencial y marginal como hablar de la relación entre la tortilla de patatas y la fe cristiana, por ejemplo.
Evolución o adaptación y autenticidad, son las dos patas por las que se transita el camino de la evolución de la Vía de Buddha y al igual que el Chan, primero en China y luego en Japón, dejó de lado las aspectos culturales indios para adaptarse a la mentalidad china y japonesa, en Occidente, en nuestras tierras, nos encontramos ahora viviendo ese momento, esa etapa naciente, en la que toca desprenderse de lo ajeno, de lo viejo (los odres viejos...), para construir, de 0, sin muletas, sin andamios, algo nuevo. En la medida en que nazca de practicantes que siguen con honestidad y seriedad la Vía, será ahí donde encuentre su autenticidad y validez, y no ya, en si es o no una réplica exacta capaz de sustituir al modelo anterior en sus formas, ritos y costumbres.

La cuestión es tan evidente que si el Budismo Chan, en China y el Budismo Zen, en Japón, no fueran lo mismo, aquel que diera una importancia máxima para su práctica, a las enseñanzas y al modo de entender la práctica de Mumón, por ejemplo, que era un practicante chino, es decir, Chan, del s. XIII, o bien no entendería nada en absoluto, o bien lo que creería entender, no sería más que una malinterpretación, una proyección de la perspectiva de su propia práctica, validándola y reafirmándola, a través de un practicante de la China medieval.
Es interesante que, de los mensajes intercambiados sobre este asunto, lo que te llega a interpelar gire exclusivamente en torno a lo japonés, mientras que todo lo que se comenta en torno a la Vía de Buddha, que supone el marco que dota de sentido a la tradición Zen, a sus medios y su propósito, te resulte más bien indiferente, como si fueran anécdotas de la vida cotidiana, como si se tratara de un asunto tan tangencial y marginal como hablar de la relación entre la tortilla de patatas y la fe cristiana, por ejemplo.
Evolución o adaptación y autenticidad, son las dos patas por las que se transita el camino de la evolución de la Vía de Buddha y al igual que el Chan, primero en China y luego en Japón, dejó de lado las aspectos culturales indios para adaptarse a la mentalidad china y japonesa, en Occidente, en nuestras tierras, nos encontramos ahora viviendo ese momento, esa etapa naciente, en la que toca desprenderse de lo ajeno, de lo viejo (los odres viejos...), para construir, de 0, sin muletas, sin andamios, algo nuevo. En la medida en que nazca de practicantes que siguen con honestidad y seriedad la Vía, será ahí donde encuentre su autenticidad y validez, y no ya, en si es o no una réplica exacta capaz de sustituir al modelo anterior en sus formas, ritos y costumbres.
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Roberto
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Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
¿Por qué llamarle zen?. En otro hilo @Junonagar decía que habría que cambiar el nombre "por respeto". Que yo sepa sobre esta palabra no existe copyright. La palabra zen, como toda palabra, es puramente provisional. Con ella se alude, si la despojamos de todo el polvo que los siglos han ido depositando sobre ella, a una tradición de practicantes budistas que tiene su origen legendario en Bodhidharma (de origen indio, o más probablemente persa), que es a su vez retrotaída hasta el Buddha Sakyamauni y Mahakasyapa (la historia de la flor y la sonrisa, sobre el pico de los buitres).
Esta tradición, en lo que tiene de esencial, reduce la práctica a su esencialidad más despojada (el zazen silencioso) e introduce algunos elementos nuevos, como la revalorización espiritual, o religiosa, de la vida cotidiana y del trabajo (práctica, esta última, vetada a los monjes en el Budismo de los orígenes). Dogen, en sus escritos, es de monjes, y también algún laicos, de la tradición china (chan) de lo que habla (japoneses a los que se remita son solo dos, Eisai y Myozen). Trasvasada esta tradición a Japón, por Dogen, que a lo que aspiraba era a practicar "como en China", adquirirá la pronunciación de "zen" para decir el mismo ideograma usado para "chan" (禪宗). Será de Japón desde nos llegue a nosotros. Yo (provisionalmente) seguiré llamándole zen, cuando en Occidente se desarrolle una tradición asentada durante mucho tiempo, tal vez habrá llegado el momento de buscar un nuevo nombre, o ninguno, para designar una tradición en el Budismo que se distingue por:
- La reducción de la práctica meditativa a su aspectos esencias más simple y directo. Digamos que zazen es el mínimo denominador común de todas las meditaciones budistas.
- El no tomar como referencia un solo texto o cuerpo de textos. Es ecléctica e inclusiva, en esta cuestión, además de afirmarse que la experiencia real que entra en juego está más allá de lo que es posible condensar en los textos o en las palabras.
- La inclusión de la vida cotidiana y el trabajo como componentes esenciales de la práctica religiosa.
- El despojamiento respecto a las formas. Por lo menos en sus indicaciones, que después serán relativizadas, obviamente, si uno pertenece a una cultura confuciana (hiperitual) o es admirador de los predecesores orientales (por el simple hecho de que son orientales).
Ahora, me he de ir, después sigo.

Esta tradición, en lo que tiene de esencial, reduce la práctica a su esencialidad más despojada (el zazen silencioso) e introduce algunos elementos nuevos, como la revalorización espiritual, o religiosa, de la vida cotidiana y del trabajo (práctica, esta última, vetada a los monjes en el Budismo de los orígenes). Dogen, en sus escritos, es de monjes, y también algún laicos, de la tradición china (chan) de lo que habla (japoneses a los que se remita son solo dos, Eisai y Myozen). Trasvasada esta tradición a Japón, por Dogen, que a lo que aspiraba era a practicar "como en China", adquirirá la pronunciación de "zen" para decir el mismo ideograma usado para "chan" (禪宗). Será de Japón desde nos llegue a nosotros. Yo (provisionalmente) seguiré llamándole zen, cuando en Occidente se desarrolle una tradición asentada durante mucho tiempo, tal vez habrá llegado el momento de buscar un nuevo nombre, o ninguno, para designar una tradición en el Budismo que se distingue por:
- La reducción de la práctica meditativa a su aspectos esencias más simple y directo. Digamos que zazen es el mínimo denominador común de todas las meditaciones budistas.
- El no tomar como referencia un solo texto o cuerpo de textos. Es ecléctica e inclusiva, en esta cuestión, además de afirmarse que la experiencia real que entra en juego está más allá de lo que es posible condensar en los textos o en las palabras.
- La inclusión de la vida cotidiana y el trabajo como componentes esenciales de la práctica religiosa.
- El despojamiento respecto a las formas. Por lo menos en sus indicaciones, que después serán relativizadas, obviamente, si uno pertenece a una cultura confuciana (hiperitual) o es admirador de los predecesores orientales (por el simple hecho de que son orientales).
Ahora, me he de ir, después sigo.
Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
La cuestion que considero relevante es que el chan , el zen, el seon y el thien siendo en su ensencia lo mismo, cada uno de estas 4 palabras delimita su envoltorio cultural, sus formas de arraigo en las diferentes sociedades (china, japonesa, coreana y vietnamita). Pero ¿son estos envoltorios importantes? Dialecticamente podriamos llegar a la conclusión facilmente que no, que en absoluto son importantes. No obstante en la practica estos diferentes sabores, estos diferentes ropajes culturales de una misma cosa pueden significar muchisimo.
En este sentido estoy más cercano a la posición de @Daido. Podría referirme a lo obvio, a lo importante de estos ropajes culturales cuando alguien se acerca al budismo sin conocerlo apenas. Pero voy a poner un ejemplo mucho más concreto. Cuando Japón invadió Corea a principios del siglo XX (una invasión que duro hasta finales de la segunda guerra mundial) comenzo un dominio que afectó a muchos aspectos de la vida de los coreanos. Entre estos aspectos estaba por supuesto el dominio religiososo. En los monasterios seon coreanos se nombraron nuevos abades de la tradición zen japonesa. ¿que podrian salir mal? Uno de los mayores conflictos fue que en muchos casos los abades japoneses obligaban a los monjes coreanos a tomar esposa. No creo que sean necesario comentar mucho más sobre esto (¿Son los aspectos culturales importante?)
Particularmente me parece observar:
* que el viaje hacia la desjaponización del zen no es compartida por la gran mayoria de los practicantes de zen e incluso entre sus partidarios será dificil llegar a un mínimo consenso.
* que el fin del viaje debe ser necesariamente llegar a otra etiqueta diferente que no confuda, que se muestre claramente lo que representa y lo que no representa. ( ¿zen occidental?)
* que la pretendida desjaponizacion del zen se hace desde un punto de vista demasiado japonizado. La inercia es muy fuerte por decirlo así. Creo que un buen comiezo para la pretendida desjaponización del zen es recorrer el camino hacia atras, hacia el chan, al mismo tiempo que abrirse en mayor medida al enfoque vietnamita y coreano, para entender en mayor medida la verdadera esencia del chan/zen/seon/ thien más alla de ropajes culturales. Pero me da la impresión que este movimiento no se está produciendo.
* que la desjaponización, el evitar estos ropajes culturales japoneses, no deja de ser una opción personal. Relativamente fácil a nivel individual pero bastante más compleja a nivel colectivo. Ya que este envoltorio cultural hay necesariamente que llenarlo...y esto es tremendamente complejo.

En este sentido estoy más cercano a la posición de @Daido. Podría referirme a lo obvio, a lo importante de estos ropajes culturales cuando alguien se acerca al budismo sin conocerlo apenas. Pero voy a poner un ejemplo mucho más concreto. Cuando Japón invadió Corea a principios del siglo XX (una invasión que duro hasta finales de la segunda guerra mundial) comenzo un dominio que afectó a muchos aspectos de la vida de los coreanos. Entre estos aspectos estaba por supuesto el dominio religiososo. En los monasterios seon coreanos se nombraron nuevos abades de la tradición zen japonesa. ¿que podrian salir mal? Uno de los mayores conflictos fue que en muchos casos los abades japoneses obligaban a los monjes coreanos a tomar esposa. No creo que sean necesario comentar mucho más sobre esto (¿Son los aspectos culturales importante?)
Particularmente me parece observar:
* que el viaje hacia la desjaponización del zen no es compartida por la gran mayoria de los practicantes de zen e incluso entre sus partidarios será dificil llegar a un mínimo consenso.
* que el fin del viaje debe ser necesariamente llegar a otra etiqueta diferente que no confuda, que se muestre claramente lo que representa y lo que no representa. ( ¿zen occidental?)
* que la pretendida desjaponizacion del zen se hace desde un punto de vista demasiado japonizado. La inercia es muy fuerte por decirlo así. Creo que un buen comiezo para la pretendida desjaponización del zen es recorrer el camino hacia atras, hacia el chan, al mismo tiempo que abrirse en mayor medida al enfoque vietnamita y coreano, para entender en mayor medida la verdadera esencia del chan/zen/seon/ thien más alla de ropajes culturales. Pero me da la impresión que este movimiento no se está produciendo.
* que la desjaponización, el evitar estos ropajes culturales japoneses, no deja de ser una opción personal. Relativamente fácil a nivel individual pero bastante más compleja a nivel colectivo. Ya que este envoltorio cultural hay necesariamente que llenarlo...y esto es tremendamente complejo.
Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Por supuesto que la palabra zen no tiene copyright. Cualquiera la puede utilizar para montar su chiringuito. Sin ir más lejos hay un personaje de la new age, Suzanne Powel, fallecida hace unos años, y grandisima vendedora de humo que se hizo de oro con sus "cursos zen" y su "toque zen". Por supuesto sus cursos y sus "tecnicas" no tenían absolutamente nada que ver con el verdadero zen, pero ella lo utilizo con impunidad para hacerse rica y engañar a mucha gente.Roberto escribió: ↑10 Feb 2024 18:18 ¿Por qué llamarle zen?. En otro hilo @Junonagar decía que habría que cambiar el nombre "por respeto". Que yo sepa sobre esta palabra no existe copyright. La palabra zen, como toda palabra, es puramente provisional. Con ella se alude, si la despojamos de todo el polvo que los siglos han ido depositando sobre ella, a una tradición de practicantes budistas que tiene su origen legendario en Bodhidharma (de origen indio, o más probablemente persa), que es a su vez retrotaída hasta el Buddha Sakyamauni y Mahakasyapa (la historia de la flor y la sonrisa, sobre el pico de los buitres).
Esta tradición, en lo que tiene de esencial, reduce la práctica a su esencialidad más despojada (el zazen silencioso) e introduce algunos elementos nuevos, como la revalorización espiritual, o religiosa, de la vida cotidiana y del trabajo (práctica, esta última, vetada a los monjes en el Budismo de los orígenes). Dogen, en sus escritos, es de monjes, y también algún laicos, de la tradición china (chan) de lo que habla (japoneses a los que se remita son solo dos, Eisai y Myozen). Trasvasada esta tradición a Japón, por Dogen, que a lo que aspiraba era a practicar "como en China", adquirirá la pronunciación de "zen" para decir el mismo ideograma usado para "chan" (禪宗). Será de Japón desde nos llegue a nosotros. Yo (provisionalmente) seguiré llamándole zen, cuando en Occidente se desarrolle una tradición asentada durante mucho tiempo, tal vez habrá llegado el momento de buscar un nuevo nombre, o ninguno, para designar una tradición en el Budismo que se distingue por:
- La reducción de la práctica meditativa a su aspectos esencias más simple y directo. Digamos que zazen es el mínimo denominador común de todas las meditaciones budistas.
- El no tomar como referencia un solo texto o cuerpo de textos. Es ecléctica e inclusiva, en esta cuestión, además de afirmarse que la experiencia real que entra en juego está más allá de lo que es posible condensar en los textos o en las palabras.
- La inclusión de la vida cotidiana y el trabajo como componentes esenciales de la práctica religiosa.
- El despojamiento respecto a las formas. Por lo menos en sus indicaciones, que después serán relativizadas, obviamente, si uno pertenece a una cultura confuciana (hiperitual) o es admirador de los predecesores orientales (por el simple hecho de que son orientales).
Ahora, me he de ir, después sigo.
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La cuestión es que si realmente uno es serio y tiene respeto por las culturas ajenas es necesario utilizar denominaciones diferentes para distinguir lo que son cosas diferentes. El lenguaje debe ser un medio para entendernos no para confundirnos. Una zen sin todo el andamiaje cultural japones puede ser muy interesante, pero es otra cosa. Un adjetivo puede ser el camino más rapidoy sencillo para distinguir el autentico zen japones del zen occidentalizado.
Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
La palabra Zen se utiliza hoy para hablar de cosas que no tienen nada que ver con el Zen. En Francia, por ejemplo, se dice "c'es tres Zen" cuando se quiere decir que algo es bonito o está bien. Eso no tiene vuelta atrás, ni tampoco hay necesidad de tomarlo a mal. Y, sí, hay mucha gente dando cursillos de "meditación zen" por ahí, que no se han acercado jamás ni a hacer un cursillo de iniciacion al Zen. Si esto está sucediendo, no creo que tenga mucha razón de ser, querer ser un purista. Ciertamente, a mí no me importa, y si alguien le llama zen a algo que no es zen, pues no me afecta en nada. Eso ya se ha hecho antes con el yoga, por ejemplo. Pero una cosa no quita la otra.
Personalmente, soy parte de un linaje, porque recibí la transmisión de Jukai, de Tangen H. Roshi. Esa transmisión fue solo la de upasaka, que es lo que se llama un practicante laico. Mi maestro me dio el rakusu, que es una prenda que lleva una caligrafía hecha por él, con el nombre que me puso (Daido Shugen). Cada día me pongo el rakusu para meditar, y si no me lo pongo, no medito igual. Cada día recito los cuatro grandes votos en japonés, y hago también una corta ceremonia con recitación de sutras en japonés. Quemo incienso delante de una pequeña estatua de buda y hago sampai.
Algunas personas pueden llamar a eso el envoltorio del zen, pero para mí forma parte de la esencia del Zen. Sin eso, mi práctica no sería verdaderamente Zen. Uno se puede sentar sin ninguna clase de ritual, en la postura del loto, si quiere, pero eso no tiene por qué ser zen. El zen conlleva ciertos compromisos, y ciertos rituales. Si no, no sería budismo. Yo no juego un doble juego. No soy budista y católico. Soy budista, y mi Zen es budista. Acepto, eso sí, que haya personas (incluso maestros con transmisión) que no sean budistas. Si son católicos, y sus maestros les han dado el permiso de sustituir la recitación de los sutras, por una misa, no hacen nada malo. Pero si no tienen el permiso, entonces lo que hacen no está bien.
El Zen se basa en la transmisión, y hay muchos linajes. Todos los maestros no están igual de realizados, por supuesto, pero la transmisión es lo que le da validez. Y cuando se tiene un maestro, lo que vale es lo que diga el maestro. Esto es algo que sucede también en el cristianismo. Los sacerdotes y los monjes reciben la ordenación de un obispo, quien es su director espiritual, al que deben obediencia. En el zen ocurre lo mismo. Desde esa óptica, Philippe Kapleau desbedeció a su maestro, cuando tradujo los sutras al inglés, y eso supuso una ruptura. Desde esa optica, Phiippe Kapleau no es un verdadero maestro, por tanto. Esas cosas no son banales en el Zen, igual que no lo son en la Iglesia Católica, por ejemplo. Si alguien desobedece a su obispo, queda invalidado como sacerdote.
Hay que tener todo esto en cuenta, cuando se mete uno en serio en una tradición. Comprendo que esto parecen rigideces desde el punto de vista actual, y muchas personas cometen errores. Por supuesto, yo los cometí en tiempos pasados, porque tampoco creía que tenía importancia el asunto de la transmisión. Realmente creía que no existía. Pero existe. No se es maestro por haber llegado a la iluminación, sino por haber recibido la transmisión. La única escepción es el Buda. El resto, tenemos que basarnos en el maestro que nos ordena y al que debemos obediencia. Incluso un upasaka, le debe obediencia a su maestro. Y si su maestro ha muerto, entonces se la debe todavía más.
Esto lo digo solo para que se vea que el Zen es una tradición muy seria, a pesar de que a muchos les parezca que no lo es. ¡Es budismo! Y el budismo es algo muy serio. Así lo de la adaptación cultural, hay que hacerlo siguiendo las normas del Zen. Yo aquí, no digo más. Yo no recibí la misión de adaptar el zen a occidente (de lo cual me alegro muchisimo)
Saludos
Personalmente, soy parte de un linaje, porque recibí la transmisión de Jukai, de Tangen H. Roshi. Esa transmisión fue solo la de upasaka, que es lo que se llama un practicante laico. Mi maestro me dio el rakusu, que es una prenda que lleva una caligrafía hecha por él, con el nombre que me puso (Daido Shugen). Cada día me pongo el rakusu para meditar, y si no me lo pongo, no medito igual. Cada día recito los cuatro grandes votos en japonés, y hago también una corta ceremonia con recitación de sutras en japonés. Quemo incienso delante de una pequeña estatua de buda y hago sampai.
Algunas personas pueden llamar a eso el envoltorio del zen, pero para mí forma parte de la esencia del Zen. Sin eso, mi práctica no sería verdaderamente Zen. Uno se puede sentar sin ninguna clase de ritual, en la postura del loto, si quiere, pero eso no tiene por qué ser zen. El zen conlleva ciertos compromisos, y ciertos rituales. Si no, no sería budismo. Yo no juego un doble juego. No soy budista y católico. Soy budista, y mi Zen es budista. Acepto, eso sí, que haya personas (incluso maestros con transmisión) que no sean budistas. Si son católicos, y sus maestros les han dado el permiso de sustituir la recitación de los sutras, por una misa, no hacen nada malo. Pero si no tienen el permiso, entonces lo que hacen no está bien.
El Zen se basa en la transmisión, y hay muchos linajes. Todos los maestros no están igual de realizados, por supuesto, pero la transmisión es lo que le da validez. Y cuando se tiene un maestro, lo que vale es lo que diga el maestro. Esto es algo que sucede también en el cristianismo. Los sacerdotes y los monjes reciben la ordenación de un obispo, quien es su director espiritual, al que deben obediencia. En el zen ocurre lo mismo. Desde esa óptica, Philippe Kapleau desbedeció a su maestro, cuando tradujo los sutras al inglés, y eso supuso una ruptura. Desde esa optica, Phiippe Kapleau no es un verdadero maestro, por tanto. Esas cosas no son banales en el Zen, igual que no lo son en la Iglesia Católica, por ejemplo. Si alguien desobedece a su obispo, queda invalidado como sacerdote.
Hay que tener todo esto en cuenta, cuando se mete uno en serio en una tradición. Comprendo que esto parecen rigideces desde el punto de vista actual, y muchas personas cometen errores. Por supuesto, yo los cometí en tiempos pasados, porque tampoco creía que tenía importancia el asunto de la transmisión. Realmente creía que no existía. Pero existe. No se es maestro por haber llegado a la iluminación, sino por haber recibido la transmisión. La única escepción es el Buda. El resto, tenemos que basarnos en el maestro que nos ordena y al que debemos obediencia. Incluso un upasaka, le debe obediencia a su maestro. Y si su maestro ha muerto, entonces se la debe todavía más.
Esto lo digo solo para que se vea que el Zen es una tradición muy seria, a pesar de que a muchos les parezca que no lo es. ¡Es budismo! Y el budismo es algo muy serio. Así lo de la adaptación cultural, hay que hacerlo siguiendo las normas del Zen. Yo aquí, no digo más. Yo no recibí la misión de adaptar el zen a occidente (de lo cual me alegro muchisimo)
Saludos
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Carlos
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Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Probablemente, si uno considera la práctica budista de zazen algo así como un instrumento de una iglesia, entonces, la cuestión sobre si uno debe rendir pleitesía y continuar, con una obediencia ciega, toda la ritualización formal japonesa, en ese caso, se convierte en una cuestión de la mayor relevancia. Al mismo tiempo, también es esta una cuestión de interés desde el punto de vista antropológico, sociológico, histórico, etc, es decir de las Ciencias Sociales.
Sin embargo, tanto lo uno como lo otro, hablando de Budismo Zen, son cuestiones superficiales, que en todo caso, pueden decir algo de las ramas y de las hojas del árbol que es el Budismo Zen, pero que nada tienen que ver con las raíces. La práctica de zazen, como todas las prácticas budistas, encuentra su lugar en la experiencia concreta de vida de cada practicante, ahí es donde se desarrolla, donde encuentra su sentido, donde la letra de los sutra, de los sutta y de todos los textos budistas cobran vida y no en la piel muerta del negro sobre blanco. Esto no quiere decir que la práctica sea un asunto privado, al contrario, tal adjetivo deja de tener sentido o, en todo caso, se resignifica, convirtiéndose todo y todos en un asunto privado.
Con lo que ampliando y actualizando de algún modo la pregunta del título, y trayendo aquí la conocida advertencia zen de ocuparnos por lo que se encuentra bajo nuestros pies, cabría preguntarse: en nuestros tiempos, en el lugar en el que nos encontramos, ¿qué sentido tienen las instituciones religiosas? ¿Son necesarias hoy para la práctica budista zen o son una mera pulsión de repetición de lo que ya existía en otra época y en otro lugar, donde encontraba su sentido?

Sin embargo, tanto lo uno como lo otro, hablando de Budismo Zen, son cuestiones superficiales, que en todo caso, pueden decir algo de las ramas y de las hojas del árbol que es el Budismo Zen, pero que nada tienen que ver con las raíces. La práctica de zazen, como todas las prácticas budistas, encuentra su lugar en la experiencia concreta de vida de cada practicante, ahí es donde se desarrolla, donde encuentra su sentido, donde la letra de los sutra, de los sutta y de todos los textos budistas cobran vida y no en la piel muerta del negro sobre blanco. Esto no quiere decir que la práctica sea un asunto privado, al contrario, tal adjetivo deja de tener sentido o, en todo caso, se resignifica, convirtiéndose todo y todos en un asunto privado.
Con lo que ampliando y actualizando de algún modo la pregunta del título, y trayendo aquí la conocida advertencia zen de ocuparnos por lo que se encuentra bajo nuestros pies, cabría preguntarse: en nuestros tiempos, en el lugar en el que nos encontramos, ¿qué sentido tienen las instituciones religiosas? ¿Son necesarias hoy para la práctica budista zen o son una mera pulsión de repetición de lo que ya existía en otra época y en otro lugar, donde encontraba su sentido?
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Roberto
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Re: ¿Es posible un zen sin "envoltorios"?
Conozco las corrupciones que recaen sobre la palabra "zen" (se usa incluso para la promoción de productos cosméticos). Si yo la uso, para encuadrar mi práctica en un lugar como este, es para indicar que, dentro de las familias budistas, es en esta familia donde, para bien y para mal, encuentro mis referentes mayores; también para diferenciar eso que he llamado mi "familia" de otras, como las familias tibetanas, el Theravada, la Tierra Pura, etc. Es una "denominación" que resulta práctica para hablar entre budistas de distintas familias y señalar algunas peculiaridades distintivas, nada más. Por el momento no he encontrado otra palabra que pueda sustituirla, y probablemente, por razones de edad, no la encuentre... lo cual no quiere decir que, como toda palabra, resulte insuficiente para recubrir realmente la realidad a la que se remite y, también, a veces, demasiado vaga y generadora de fantasías fuera de lugar en quien la escucha.
Otra cosa es, que, en mi vida o en mi práctica formal; es decir, en el zazen (sentado) y en el zazen de las 24 horas (la vida cotidiana) yo me diga a mi mismo: "Estoy practicando el zen", "Soy zen". Cuando estoy yo mismo frente a mi mismo esas categorías no las uso, ni siquiera la de "Soy budista"; el problema del vivir, lo inconmesurable de la realidad no entra en esas categorías. Son categorías útiles para hablar con los demás, nada más.

Otra cosa es, que, en mi vida o en mi práctica formal; es decir, en el zazen (sentado) y en el zazen de las 24 horas (la vida cotidiana) yo me diga a mi mismo: "Estoy practicando el zen", "Soy zen". Cuando estoy yo mismo frente a mi mismo esas categorías no las uso, ni siquiera la de "Soy budista"; el problema del vivir, lo inconmesurable de la realidad no entra en esas categorías. Son categorías útiles para hablar con los demás, nada más.