Creo que partimos de premisas distintas. Tal y como yo lo entiendo el budismo no enseña la inexistencia del yo, sino que éste tiene naturaleza condicionada y por ello insustancial, impermanente e insatisfactoria. Es como dice Nagarjuna (cito de memoria): si las cosas son vacías, ¿para qué se enseña el Dhamma? Pero si las cosas no son vacías, ¿para qué se enseña el Dhamma? Es decir si los seres no existen o si no pueden cambiar, la enseñanza del Dhamma carece de sentido.
Por otra parte siguiendo el ejemplo de Thanissaro Bhikkhu la corriente de agua que experimentamos es estrictamente individual y podemos modificarla en base a nuestras acciones mentales, verbales y corporales. Aunque no siempre, a veces la corriente es demasiado intensa y lo correcto es decirnos:
“El kamma es fuerte, ¿qué más podría hacer?”. AN 5,50 Narada Sutta.