Hola a todos,
Muy interesante hilo,
@Junonagar. Me gustaría aportar algunos comentarios.
Sobre la cuestión del Budismo secular, en general, creo que, al margen de la escuela que lleva su nombre y de la que, probablemente, S. Batchelor sea su cabeza más visible, por así decir, creo que la condición de secular, con el tiempo, con mucho tiempo, se formen tradiciones propias e incluso, probablemente, desaparezcan algunas de las que conocemos hou, será una de las características propias del Budismo occidental, al igual que la natural interacción y diálogo con el discurso científico, así como con las religiones tradicionales occidentales - Cristianismo, Islam, Judaísmo... - Ese es el sustrato occidental, su humus espiritual y cultural, en el que tiene que implantarse, nutrirse y desarrollarse la Vía.
Sobre el asunto de S. Batchelor, creo que habría que distinguir dos cosas. No soy un gran experto en su obra, pero habiendo leído, por ejemplo, "Después del Budismo", creo que resulta bastante difícil afirmar de él que "se aleja del buddhadharma más puro" ¿Adaptar la Vía, que es vacía e impermanente, a las circunstancias en las que nos encontramos como practicantes, de las que somos - y ellas lo son de nosotros, a su vez - interdependientes es alejarse del buddhadharma? *(Vuelvo más adelante sobre este punto) ¿En algún momento, en algún libro, entrevista, podcast, el autor ha afirmado algo así? Más bien, al contrario, aunque me remito estrictamente a la referencia mencionada, S. B. muestra como una de sus principales preocupaciones como practicante separar la paja del grano, quedándose con aquello que resulta nuclear, fundamental, en la práctica de cualquier tradición budista. Otra cuestión es, el asunto que parece motivar el hilo o incluso siendo más precisos, el asunto que provoca la decepción, desilusión que parece motivar el hilo. Estoy de acuerdo en que la venta del Dharma, sea la modalidad que sea, venta de retiros/cursos/introducciones a precios desorbitados, de objetos rituales tibetanos, birmanos o japoneses atractivos por su exotismo y carentes de sentido fuera de su marco cultural, de libros repetitivos sobre temas tratadas en múltiples ocasiones, que además resultan superficiales o que se mezclan fácilmente en la estantería con los libros de mindfulness, etc. Todo esto, sin ninguna duda son
actitudes que deberíamos denunciar siempre y, sobre todo, apartarnos de las mismas, ya que la práctica de la Vía no tiene nada que ver con su comercialización; no se puede comprar ni vender, y si se da un paso en ese sentido, aunque sea con las mejores intenciones y desde una práctica acendrada y madura, acabaríamos echando por tierra la labor de nuestra práctica en un instante, algo así como echar alquitrán en el pozo de donde se extrae el agua para regar los cultivos.
Por último, pero, quizás, más importante, sobre la cuestión del buddhadharma, creo que habría que puntualizar alguna cosa. Hablando del mismo siempre habría que tener presente dos aspectos, por un lado, lo que es en sí, que no es nada, por lo menos, "nada" que podamos llegar a definir, a describir, a encapsular en palabras, por lo que, siendo las cosas así ¿quién está, entonces, en condiciones de reclamar el copyright "del buddhadharma más puro"? Puede que tal idea proceda, de forma, seguramente, involuntaria o indirecta, de nuestra mirada occidental, en la que en las religiones como el Cristianismo, la palabra adquiere un espacio central, hasta el punto que, son conocidas como
religiones reveladas, por lo que la palabra que es Palabra de Dios, adquiere en sí misma un carácter sagrado, divino, pasando a convertirse en dogma para sus creyentes. Esto en el Budismo no es así. Y con esto entramos en el segundo aspecto del buddhadharma que es su capacidad para expresarse en formas prácticamente infinitas y con desarrollos, por tanto, de lo más variado y diferentes entre sí, como bien apuntaba en uno de sus mensajes
@tao.te.kat, cuya validez es
absolutamente intrínseca, es decir, que lo son en tanto que manifiestan por parte del autor aquella forma de vida que erradica duhkha, al mismo tiempo que es útil para aquel que se encuentra escuchándola/leyéndola, gracias a un canal compartido - o por lo menos en el que por ambas partes, existe la comprensión suficiente del mismo - que contextualiza el mensaje, en el caso de la palabra escrita, de manera unívoca. Luego en la Vía de Buddha, la palabra tiene un carácter relativo, funcional, pragmático en el que lo que se dice y de la manera en que se dice tiene valor, en la medida en que facilita una puesta en marcha de la práctica, de nuestro recorrer la Vía de manera efectiva, y no absoluto, en el que la réplica o la palabra cronológicamente posterior es válida, si y solo si, se adhiere a las formas y medios de aquella palabra primigenia. Este segundo aspecto o cualidad del buddhadharma, que no es otra cosa que el potencial de la enseñanza de poder explicarse de múltiples y variadas formas, nace con la propia enseñanza, cuando el Buddha le dice a sus discípulos que enseñen de la manera más apropiada a la sensibilidad de su público, cuando el Buddha descartó el sánscrito para enseñar porque podría suponer una barrera para la inmensa mayoría, cuando él mismo adaptaba su discurso según quién fuera su interlocutor. Sería un error si pensáramos, al igual que se sugería con el primer aspecto acerca de la posible influencia involuntaria o indirecta del poso cristiano en nuestro bagaje cultural, que la diversidad procede de la evolución de la comunidad, del paso del tiempo y de la inexorable deformación que estos introducen en la palabra primigenia, algo así como las reformas ocurridas en el Cristianismo a lo largo de sus varios siglos de Historia, ya sean de carácter centrífugo o centrípeto. Más bien, creo, que la comparación más adecuada en el caso del Budismo sería con la de la propia biodiversidad ya que las sencillas y primitivas moléculas marinas en las que surgió la vida, a nadie se le ocurriría calificarlas de "más puras" frente a cualquier especie marina, aérea o terrestre que habite hoy la superficie terrestre. Al fin y al cabo, lo único que separa a unas de otras es un poco de tiempo.
