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La persistente invisibilidad de Shinran en Occidente parece derivar de las numerosas paradojas que caracterizan su enseñanza.
La primera es que muchos occidentales imaginan que encontrarán en el budismo un cambio radical respecto a su entorno espiritual original, probablemente el cristianismo, mientras que la fe absoluta de Shinran, que aspira a un "más allá", parece sumergirlos —por su propio vocabulario— precisamente en el discurso del que intentan librarse.
La segunda paradoja es que el Budismo se presenta generalmente como un camino personal que propone a todos que avancen por sí mismos hacia el Despertar, mientras que la Tierra Pura conduce a una conciencia de la incapacidad radical de los seres para progresar por sus propias fuerzas, un concepto que va en contra de la propensión de los occidentales a pretender controlarlo todo, incluido su destino espiritual.
La tercera paradoja es que el Jōdo Shinshū no ofrece una práctica metódica para verificar el progreso, ya que la práctica del nembutsu es una "no práctica". En consecuencia, no hay lugar para un maestro personal —gurú, lama o sensei con rostro carismático, especialmente si es de origen asiático — encargado de transmitir diversas iniciaciones o certificar los logros obtenidos a lo largo del camino. Recordemos que, aunque Shinran aparece como el maestro fundador de esta tradición, afirma —cuarta paradoja— que no tiene ni un solo discípulo.
Por último, pero no menos importante, en el Jōdo Shinshū, «lo absurdo es sentido», un axioma que implica el abandono de este razonamiento, que sin embargo es la inclinación natural de todos. ¡Y esa es la paradoja suprema! Por un lado, nacer en la Tierra Pura se considera muy fácil, ya que se logra a través del nembutsu. Pero, por otro lado, según Shinran, incluso obtener la fe del nembutsu es «la más difícil de todas las dificultades», como lo indican los sutras, porque surge unilateralmente de la transferencia del Otro Poder del Buda.
Por definición, esta eliminación del ego —que es la base del método budista— solo puede lograrse de forma natural. Y este libre abandono se logrará mediante la actitud más humilde y discreta posible: la escucha. Pues, si seguimos bien el pensamiento de Shinran, la única alternativa que nos queda es escuchar atentamente la enseñanza del Buda, oyendo el contenido de los votos de Amida y su cumplimiento. Respecto a la escucha, que suena como la última palabra del Jōdo Shinshū, Shinran da la siguiente definición:
"Escuchar significa que los seres escuchan la génesis y el proceso completo del Voto del Buda. Sin tener un corazón de duda. [...]”
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La paradoja definitiva
- Hokke
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La paradoja definitiva
Os comparto aquí un extracto de las conclusiones de la obra "Shinran y el budismo de la Tierra Pura" de Jérôme Ducor, traductor, orientalista y monje budista Jōdo Shinshū:

"Apoyarse en la Ley y no en las personas; apoyarse en el sentido y no en las palabras; apoyarse en la sabiduría y no en la conciencia ordinaria; apoyarse en los sutras de significado definitivo y no en los de significado no definitivo.” - Nehan-gyō
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Re: La paradoja definitiva
Sí parece una explicación convincente, hay occidentales que podrían encontrar similitudes con la tradición cristiana que han dejado atrás. Incluso en detalles como este:
Recuerda a Tertuliano cuando dijo: Credo quia absurdum (creo porque es absurdo).Por último, pero no menos importante, en el Jōdo Shinshū, «lo absurdo es sentido»
Re: La paradoja definitiva
Sí, también yo veo que el budismo de la Tierra Pura tiene mucha similitud con la visión tradicional de la IC. Es tener fe en una entidad, sea Dios o sea el Buda Amitaba, que nos hará renacer en su paraiso en la próxima vida. Tambien en el budismo tibetano ocurre eso. Allí es el tantra, que consiste en recitar el mantra de una deidad la cual te hará renacer en su paraiso en la próxima vida. Creo que otras religiones, como la musulmana o la judía, tienen una idea similar.
Esto implica que no es una cuestión de religión, sino más bien de mentalidad. La mentalidad de la mayoría de las personas encaja con una religiosidad (no religion) de este tipo. Tener fe en una entidad superior, sea Dios, Alá, Yave, Amitaba, Avalokitesvara etc, a quien recitamos oraciones o mantras constantemente, y de quien se espera obtener el premio en la próxima vida. En ese sentido, el budismo de la Tierra Pura, lo veo más como religiosidad que como religión.
Esto implica que no es una cuestión de religión, sino más bien de mentalidad. La mentalidad de la mayoría de las personas encaja con una religiosidad (no religion) de este tipo. Tener fe en una entidad superior, sea Dios, Alá, Yave, Amitaba, Avalokitesvara etc, a quien recitamos oraciones o mantras constantemente, y de quien se espera obtener el premio en la próxima vida. En ese sentido, el budismo de la Tierra Pura, lo veo más como religiosidad que como religión.
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Re: La paradoja definitiva
Ken Tanaka en su libro "Océano" responde a las siguientes preguntas:

Entonces, Amida Buddha no es Dios, ¿correcto?
Se podría decir que Amida es “Dios”, pero sólo si se define a Dios como la actividad dinámica de comprensión (sabiduría) y cuidado (compasión).
Pero claramente, Amida no es un Dios personal que es 1) el creador del universo, 2) un ser divino y trascendente, 3) un ser omnisciente (que todo lo sabe) que conoce mis actividades diarias, y/o 4) un juez que decide mi destino final.
Estas diferencias se hacen aún más evidentes cuando dejamos el análisis filosófico para, en cambio, comparar cómo los fieles realmente sienten y experimentan Amida (para los budistas Jodo-Shinshu) y a Dios (para los cristianos). Parece que muchos cristianos tienen un sentido del deber y temor hacia Dios. Estos sentimientos están notablemente ausentes en la forma en que los budistas Jodo-Shinshu experimentan Amida.
¿No es la Tierra Pura lo mismo que el Paraíso tal como lo conocemos en Occidente?
Físicamente, ambos podrían describirse de forma similar, pero existen diferencias importantes en el significado de las distintas enseñanzas. Por ejemplo, la Tierra Pura es el reino de la iluminación donde se alcanza el objetivo final de todo budista: convertirse en un buda. Por otro lado, el Paraíso es un reino de ocio y dicha eterna. Tras alcanzar la Budeidad en la Tierra Pura, los budistas regresan para liberar a otros en el mundo de la ilusión. Quienes van al Paraíso no parecen tener esa aspiración.
"Apoyarse en la Ley y no en las personas; apoyarse en el sentido y no en las palabras; apoyarse en la sabiduría y no en la conciencia ordinaria; apoyarse en los sutras de significado definitivo y no en los de significado no definitivo.” - Nehan-gyō