Para los que no tenemos el karma de ser monjes, es bueno conocer el Vinaya para que nuestro camino esté más protegido y para sentirnos más seguros sobre si estamos actuando de manera correcta de una forma más sutil. La oferta samsárica es tan amplia y su marketing tan afinado, que sin un código ético sería muy difícil avanzar para el común de los practicantes.
También enriquece la profusión de ejemplos y el profundizar en los pequeños detalles, en los límites del precepto. Ninguno de nosotros va a matar a nadie, pero sí que vamos a romper los preceptos de forma "leve" porque son nuestra costumbre, nuestra cultura. Lo bueno es que podemos salir de ahí.
Yo también estoy agradecido a la profunda comprensión y conocimientos de un bhikkhu, a l@s laic@s que han elaborado las traducciones, al humilde e imperfecto conocimiento personal sobre el estudio del Dhamma – Vinaya, y a ti por tus palabras que me han supuesto reflexión.
Cordialmente,
«El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza del Buddha».
Vv 183, Cap. XIV Dhammapada.