Daido escribió: ↑23 Abr 2026 14:35
Yo tengo dos gatos, y los dos son maestros zen, aunque no son perfectos ni mucho menos. Son a menudo egoistas, alborotadores y sin vergüenzas. Pero su capacidad contemplativa es especial. Son el ejemplo de cómo hacer shikantaza.
A mí me disgusta que la gata traiga animalitos vivos como 'obsequios' pero distrayéndola al acariciarla, los recojo y por la 'puerta de atrás' aprovecho a darles la oportunidad de recuperar su libertad.
Para los monjes que sociabilizaban en demasía en su 'ronda', el Buddha les expuso el símil del gato y el ratón con el objeto de recordarles el entrenamiento al cual se acogieron.
Un cordial saludo.
Con mettā
«El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza del Buddha».
Vv 183, Cap. XIV Dhammapada.
Upasaka escribió: ↑23 Abr 2026 16:03A mí me disgusta que la gata traiga animalitos vivos como 'obsequios' pero distrayéndola al acariciarla, los recojo y por la 'puerta de atrás' aprovecho a darles la oportunidad de recuperar su libertad.
Daido escribió: ↑23 Abr 2026 20:32Si, mi gata trae animalitos también. Y yo los suelto tambien.
¿Vivos? Nunca he tenido animales domésticos pero de los gatos se dice que son asesinos en serie...
Según un creciente número de estudios científicos, el gato doméstico es un peligro serio para el medio natural. Un depredador bien alimentado por sus dueños y al que se le permite llevar una doble vida, simultaneando su condición de dócil mascota con la de hábil cazador a la sombra. Una acción destructiva que se cobra miles de millones de vidas de otras especies cada año en todo el mundo...
Daido escribió: ↑23 Abr 2026 20:32
Si, mi gata trae animalitos también. Y yo los suelto tambien.
Saludos, Upasaka
Un saludo Daido. Gracias por compartir el mismo testimonio.
Carl Sagan escribió: ↑23 Abr 2026 21:19
¿Vivos? Nunca he tenido animales domésticos pero de los gatos se dice que son asesinos en serie...
Hola Carl Sagan.
Cierto en sus dos años de vida, salvo dos excepciones que yo sepa. Ya con apenas con dos meses causó la muerte de un petirrojo que anidaba en un cobertizo... circunstancia que me apenó unos días. Y alguna culebrilla más tarde tampoco se libró... Le procuro la comida (comprada exclusivamente para gatos*) que más le gusta para mitigar ese instinto. Más, sin conocer los estudios, reconozco que había valorado lo que apuntas, el instinto cazador y su repercusión a la tranquilidad del entorno antes de recogerla. Pero a pesar de que la naturaleza es así de caprichosa, abandonarla a su suerte estando famélica y enferma era segura su muerte; pasaría prácticamente desapercibida porque donde resido hay muchísimos más animales que humanos, escasamente tantos como usuarios que postean usualmente.
Con mettā
(* = reeditado)
«El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza del Buddha».
Vv 183, Cap. XIV Dhammapada.