Buenas a todos, espero que estéis bien después de un tiempo sin interactuar por aquí.
En primer lugar quiero aclarar que usaré palabras que quizá no sean las más exactas, pero espero que sirvan para entender lo que quiero decir, (son las limitaciones del lenguaje).
Todo es mente, al fin y al cabo. Osea, todo lo que veo es una interpretación de mi cerebro, por lo tanto (espero decirlo bien), soy totalmente incapaz de recibir o percibir una “realidad última”, (que, ahora creo no existe tal cosa). Así que más bien, como me enseñó en su día el amigo @tao.te.kat , mi mente se mueve en la “Talidad”.
¿Una mente bajo el efecto de cualquier sustancia es una mente que recibe la misma “realidad” que otra mente que NO esté bajo los efectos de ninguna sustancia? (Uso la palabra realidad aunque quizá no es la adecuada).
Al fin y al cabo, todo está en cómo la mente percibe las cosas, y si bajo la marihuana (por ejemplo), vivo una situación compleja de manera feliz, (por la el efecto de la marihuana en mi cerebro), ¿qué diferencia habría a hacerlo sin estar bajo el efecto de ninguna sustancia?
¿No es acaso para mi mente igual de real una situación que otra?
Aclarar por supuesto que estoy no es ninguna apología contra las drogas; es solo curiosidad.
La mente y las drogas
La mente y las drogas
“Somos lo que pensamos.
Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos”.
Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos”.
- Daru el tuerto
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Re: La mente y las drogas
No sé si he entendido del todo la duda, pero pongo aquí algunas ideas de aqui y allá a ver si dan pié a diálogo fructífero.
Lo primero es que hay que distinguir los estados mentales de la liberación, aunque con los Jhanas hay muchos practicantes que acercan ambas cosas mucho, yo creo que es un error y de hecho por eso tuvo que nacer vipassana, la sabiduría, porque solo con estados mentales no se llega muy lejos, por raros que estos sean. La liberación es una cosa, y los estados mentales pueden ayudar o no en un proceso de liberación, pero son otra cosa.
A quién solo busca (o busca principalmente) estados mentales no ordinarios los llamo medio en broma psiconautas. Y pueden vivir muchas cosas interesantes pero también puede que no mejoren demasiado en su liberación. Un ejemplo radical son los sueños lúcidos tan atractivos como samsáricos. Algún maestro budista los ha llamado super-samsara. Es el caso evidente en que profundizar en tu mente o ciertos estados no-ordinarios, te llevan en dirección directamente opuesta a la liberación.
Las drogas juegan un papel parecido a estos estados no-ordinarios (pues tambien lo generan) con la desventaja añadida de su adicción, efectos anti-sociales y sobre la salud. Es por eso que no son recomendables, no porque modifiquen tu estado mental, pues como hemos dicho el meditador y sobretodo el de tipo psiconauta precisamente también se empeña en ello. Idem con el gozo en muchos casos... meditador y drogadicto a veces se aproximan, y no es casual que en el Siddharta de Hess, el protagonista ya se queje de que al final, es como alguien que se embriaga en la taberna. Puede pasar si hay desequilibrios.
Cambiamos de tercio.
Talidad es todo tal como es aquí y ahora, talidad es todo y siempre. Retiradas las interpretaciones intelectuales.
Así que tan talidad es tanto mi estado ordinario ahora, como un jhana, como un viaje con LSD o una siesta con opiáceos y también un sueño ordinario y uno lúcido.
No hay diferencia en talidad. Es un absoluto.
Por tanto talidad son los estados ordinarios de consciencia, y los no-ordinarios, sean de un tipo u otro.
Todos deben ser vistos igual. Mente en acción.
Dos anécdotas para ilustrar que se deriva de todo esto.
D. Ingram estaba con una práctica de "noting", es decir de anotar mentalmente todo evento mental que surja durante la sesión, es una típica práctica vipassana.
Entonces ocurrió alguna experiencia maravillosa, no recuerdo el detalle ni tan siquiera recuerdo si la explica, pero se quedó maravillado, saltó del cojín y fue a consultar al maestro.
El maestro le escucho en silencio y cuando acabó simplemente le preguntó tranquilamente: "vale, pero ¿lo anotaste? (mentalmente)"
Es decir, que el evento tan maravilloso es irrelevante, no justifica ni tan siquiera haber perdido el hilo de la práctica.
La otra:
No recuerdo quién pero era un maestro no budista, al que en cierta ocasión le ofrecieron que tomara LSD, él no sabía ni lo que era pero tomó, dicen que no mostró ningún efecto de las alucionaciones típicas, simplemente se mantuvo sentado y de tanto en tanto se reía. Nada más. Era obvio que reconocía toda alucinación como lo que es, alucinación. Y por tanto no necesitaba reaccionar a ellas, hubiera sido tonto...
Hizo lo que D. Ingram no tuvo todavía sabiduría para entender.
Reconocer la mente como mente, es todo lo que se necesita.
Lo primero es que hay que distinguir los estados mentales de la liberación, aunque con los Jhanas hay muchos practicantes que acercan ambas cosas mucho, yo creo que es un error y de hecho por eso tuvo que nacer vipassana, la sabiduría, porque solo con estados mentales no se llega muy lejos, por raros que estos sean. La liberación es una cosa, y los estados mentales pueden ayudar o no en un proceso de liberación, pero son otra cosa.
A quién solo busca (o busca principalmente) estados mentales no ordinarios los llamo medio en broma psiconautas. Y pueden vivir muchas cosas interesantes pero también puede que no mejoren demasiado en su liberación. Un ejemplo radical son los sueños lúcidos tan atractivos como samsáricos. Algún maestro budista los ha llamado super-samsara. Es el caso evidente en que profundizar en tu mente o ciertos estados no-ordinarios, te llevan en dirección directamente opuesta a la liberación.
Las drogas juegan un papel parecido a estos estados no-ordinarios (pues tambien lo generan) con la desventaja añadida de su adicción, efectos anti-sociales y sobre la salud. Es por eso que no son recomendables, no porque modifiquen tu estado mental, pues como hemos dicho el meditador y sobretodo el de tipo psiconauta precisamente también se empeña en ello. Idem con el gozo en muchos casos... meditador y drogadicto a veces se aproximan, y no es casual que en el Siddharta de Hess, el protagonista ya se queje de que al final, es como alguien que se embriaga en la taberna. Puede pasar si hay desequilibrios.
Cambiamos de tercio.
Talidad es todo tal como es aquí y ahora, talidad es todo y siempre. Retiradas las interpretaciones intelectuales.
Así que tan talidad es tanto mi estado ordinario ahora, como un jhana, como un viaje con LSD o una siesta con opiáceos y también un sueño ordinario y uno lúcido.
No hay diferencia en talidad. Es un absoluto.
Por tanto talidad son los estados ordinarios de consciencia, y los no-ordinarios, sean de un tipo u otro.
Todos deben ser vistos igual. Mente en acción.
Dos anécdotas para ilustrar que se deriva de todo esto.
D. Ingram estaba con una práctica de "noting", es decir de anotar mentalmente todo evento mental que surja durante la sesión, es una típica práctica vipassana.
Entonces ocurrió alguna experiencia maravillosa, no recuerdo el detalle ni tan siquiera recuerdo si la explica, pero se quedó maravillado, saltó del cojín y fue a consultar al maestro.
El maestro le escucho en silencio y cuando acabó simplemente le preguntó tranquilamente: "vale, pero ¿lo anotaste? (mentalmente)"
Es decir, que el evento tan maravilloso es irrelevante, no justifica ni tan siquiera haber perdido el hilo de la práctica.
La otra:
No recuerdo quién pero era un maestro no budista, al que en cierta ocasión le ofrecieron que tomara LSD, él no sabía ni lo que era pero tomó, dicen que no mostró ningún efecto de las alucionaciones típicas, simplemente se mantuvo sentado y de tanto en tanto se reía. Nada más. Era obvio que reconocía toda alucinación como lo que es, alucinación. Y por tanto no necesitaba reaccionar a ellas, hubiera sido tonto...
Hizo lo que D. Ingram no tuvo todavía sabiduría para entender.
Reconocer la mente como mente, es todo lo que se necesita.
- FlavioKova
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- Registrado: 16 Mar 2021 07:29
Re: La mente y las drogas
Depende la droga. Por ejemplo ayer me tome Ibuprofeno para el dolor muscular y mi conciencia no cambio, era la misma realidad de siempre. En cambio cuando voy a una fiesta y consumo LSD obviamente si se va a alterar la realidad y voy a ver las alucinaciones que tenga en mi mente, duendes, demonios, colores, geometrias etc. Depende lo que tenga en mi cabeza
- Prajnaparamita
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Re: La mente y las drogas
Alterar la propia conciencia con sustancias conduce a ciertos tipos de conciencia a los que las personas a menudo se aferran y anhelan una y otra vez, creando una adicción psicológica. Uno no debe anhelar ni siquiera la Iluminación, sino apreciar el Don de la Budeidad del Dharma como una necesidad, para que todo deseo se desvanezca para poder mediar libre de cualquier deseo, inamovible durante muchas vidas.
- Daru el tuerto
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Re: La mente y las drogas
Quisiera aclarar que cuando hablo de drogas hablo de drogas psicoactivas claro, no pensaba que fuera necesaria la aclaración.
El Ibuprofeno o la aspirinas no son psicoactivos, por eso puede tomarlos y conducir.
Por ejemplo el cannabis lleva THC y CBD (entre otros), el primero es psicoactivo y el segundo relaja pero no es psicoactivo, por eso ahora se venden aceites de CBD sin problema alguno en las tiendas.
La RAE recoge ambas acepciones, pero lógicamente a efectos de relacionar drogas y mente solo aplicará la segunda:
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.
El Ibuprofeno o la aspirinas no son psicoactivos, por eso puede tomarlos y conducir.
Por ejemplo el cannabis lleva THC y CBD (entre otros), el primero es psicoactivo y el segundo relaja pero no es psicoactivo, por eso ahora se venden aceites de CBD sin problema alguno en las tiendas.
La RAE recoge ambas acepciones, pero lógicamente a efectos de relacionar drogas y mente solo aplicará la segunda:
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.
Re: La mente y las drogas
Es necesario contemplar los aspectos negativos del consumo de drogas. Si existe conciencia seguramente se verán más contras y habrá cada vez menos o nada de interés por ellas. Lo contrario es simplemente un engaño. La lista de contras será tan extensa como lo sea la conciencia asociada a ellas. Pienso que el factor clave que permite distinguir adecuadamente está relacionado con el compromiso con el cultivo mental.
En relación a la liberación, hasta donde entiendo, el vínculo entre el abandono de los perjudiciales estados mentales y el cultivo de los beneficiosos estados mentales es indisoluble y no puede ser obviado.
Para mi está claro que las drogas desvían del sendero y no contribuyen a cultivar una mente pacífica y feliz. Cuando en la práctica se sabe que algo no es adecuado para uno ni para los demás y aun así se incurre en ello, se genera el sentimiento de culpa y remordimiento. Eso no es liberación a la luz del Dhamma.
AN 10.3 Pathamaupanisasutta - Primer discurso sobre la conducta virtuosa.

En relación a la liberación, hasta donde entiendo, el vínculo entre el abandono de los perjudiciales estados mentales y el cultivo de los beneficiosos estados mentales es indisoluble y no puede ser obviado.
Para mi está claro que las drogas desvían del sendero y no contribuyen a cultivar una mente pacífica y feliz. Cuando en la práctica se sabe que algo no es adecuado para uno ni para los demás y aun así se incurre en ello, se genera el sentimiento de culpa y remordimiento. Eso no es liberación a la luz del Dhamma.
AN 10.3 Pathamaupanisasutta - Primer discurso sobre la conducta virtuosa.
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Uno mismo es su propio refugio ¿quién otro podría serlo? Entrenándose bien uno mismo, uno gana el refugio que es difícil de alcanzar. Dhammapada V.160
Re: La mente y las drogas
Gracias a todos por las respuestas, muy esclarecedor. Diálogo productivo.
“Somos lo que pensamos.
Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos”.
Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos”.