Creo que esto se da, sobre todo, en el zen rinzai, cuando se trabaja con koan. Dado que un koan es una "pregunta" realizada formalmente por un maestro a un discípulo, a la que el discípulo deberá de responder en su momento, obviamente la presencia de ambas figuras es imprescindible.
Pero si nos atenemos al significado literal de kensho (見性, ver la propia naturaleza [esencial]), que es un sinónimo de despertar a la realidad de las cosas tal como son - es decir de la liberación de las obstrucciones derivadas del pensar "eso soy yo, esto es mío, esto es mi yo", que son la fuente de los tres venenos (avidez, rechazo e ignorancia). Sobre esta liberación, que es el objetivo del budismo, en ningún sutra es indicado que deba ser confirmada por ningún "maestro"... De hecho, añadiría yo, tal confirmación en muchos casos correría el riesgo de convertirse más un obstáculo que un beneficio.
Los buenos amigos en el Dharma (kalyānamitra) si tenemos la suerte de encontrarlos y/o reconocerlos, evidentemente son una ayuda inigualable en la vía del Buddha, mientra que su ausencia, en cambio, hace que nuestro caminar pueda estar sometido a multitud de "peligros" (callejones sin salida, auto-engaños, estancamientos, desviaciones, etc.). Pero esto se refiere solo a aquello que es favorable o desfavorable para seguir la vía, no a aquello que es imprescindible. Como decía antes, en ningún sutta/sutra se dice que la confirmación por un maestro de nuestro profundizar/realizar la Vía sea imprescindible. Dde hecho la figura del "maestro" sería más bien una "invención" china, similar en cierto rasgos a la figura del guru, que sería su equivalente hindú y que fue incorporada al budismo indio tardío en los textos llamados tantra, en cambio, en el budismo antiguo, y en lo sutra mahayana (si mal no recuerdo), esta denominación se reserva al Buddha (o a los buddha, pues en los sutra mahayana estos se multiplican).
Al contrario, por ejemplo en el Dhammapada, uno de los sutta más antiguos y bellos del Canon, encontramos:
{329} Si para practicar uno no encuentra a un amigo
prudente, sabio y de buena conducta,
que sea como un rey que abandona el país conquistado,
o como un elefante que se pasea solitario en el bosque.
{330} Es mejor vivir solo.
No hay amistad con un tonto.
Evitando el mal y libre de preocupaciones,
es mejor, como un elefante, pasearse solo en el bosque.
Por otra parte el budismo contempla la posibilidad de los pratyekabuda, aquellos que logran el despertar por si mismos, sin la ayuda de un maestro, a través de la contemplación/realización del origen co-dependiente de las cosas (pratītyasamutpāda), y que no enseñan a otros; así como de los samyaksambuddha, aquellos que logran igualmente el despertar por sí mismo, sin la ayuda de un maestro, pero que tras ese despertar sí enseñan a otros (cuyo ejemplo más notorio es, evidentemente, el Buddha Sakyamuni).
De hecho, en término globales, la confirmación de la propia realización por una figura de "autoridad", es más bien rara en la historia del budismo.
Aunque repito, para que no se me mal interprete, quien pueda encontrar ese buen amigo de bien, es un ser afortunado y le será de gran ayuda para su caminar si sabe estar atento a sus indicaciones (yo, aunque más brevemente de lo probablmente aconsejable, creo haber tenido esa suerte), pero la función de estos buenos amigos en la Vía no es la de confirmar nada.
Por ejemplo, según sus propias declaraciones, Ajahn Chan encontró su influencia más decisiva y esclarecedora cuando se encontró con Ajahn Mun, encuentro que duró tan solo unos pocos días. Pero Ajahn Mun lo que hizo fue señalarle una dirección, un camino, que después Ajahn Chah tuvo que recorrer solo, no confirmarle nada.
Aunque uno haya tenido una experiencia reveladora respecto a la Vía de Buddha, el mejor consejo que se le puede dar es: Bién, eso ya paso, suéltalo y sigue adelante, ahora.