Daido escribió: ↑23 Abr 2026 14:35
Yo tengo dos gatos, y los dos son maestros zen, aunque no son perfectos ni mucho menos. Son a menudo egoistas, alborotadores y sin vergüenzas. Pero su capacidad contemplativa es especial. Son el ejemplo de cómo hacer shikantaza.
A mí me disgusta que la gata traiga animalitos vivos como 'obsequios' pero distrayéndola al acariciarla, los recojo y por la 'puerta de atrás' aprovecho a darles la oportunidad de recuperar su libertad.
Para los monjes que sociabilizaban en demasía en su 'ronda', el Buddha les expuso el símil del gato y el ratón con el objeto de recordarles el entrenamiento al cual se acogieron.
Un cordial saludo.
Con mettā
«El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza del Buddha».
Vv 183, Cap. XIV Dhammapada.