He aquí la traducción de otro fragmento del libro
Servitore della Realtà de Ajahn Munindo, que considero de interés:
Ajahn Chah enseñaba habitualmente la diferencia entre Dhamma y Vinaya: Formarse en el Vinaya, decía, tiene que ver con sujetar, formarse en el Dhamma tiene que ver con el dejar ir. Cuanto más ágiles seamos en sujetar correctamente cuando sea el momento de sujetar, y dejar ir libremente cuando es tiempo de dejar ir, más podremos vivir una relación confiada con cualquier cosa que suceda dentro y alrededor nuestro.
Para la mayor parte de nosotros este aprendizaje requiere tiempo. Apreciar el principio a nivel conceptual no significa vivirlo. Hemos de continuar esforzándonos. Este tipo de esfuerzo no convencional, único, no consiste ni en llegar a alguna parte y convertirse en algo, ni en apegarse a la visión de que no halla ningún lugar a donde ir ni nada que hacer. Si suena como una paradoja, es porque desde la perspectiva de buscar la seguridad aferrándose a una posición fija, es una paradoja. Desde la perspectiva del compromiso de servir a la realidad es una llamada a abandonar del todo nuestros viejos modos de esforzarnos. Dicho esto, no significa que la "rendición" sea fácil.
Por Dhamma (Dharma, en sanscr.) podemos entender la comprensión del funcionamiento de la realidad; expresado en términos del budismo antiguo sería la comprensión del origen dependiente (pratītyasamutpāda/paṭiccasamuppāda); mientras que Vinaya es el conjunto de reglas que rigen la vida de un monje y, extendiendo su significado a la vida laica, aunque no necesariamente sus formas particulares, se trataría de las "virtudes" y los "comportamientos concretos" que deberían iluminar nuestra vida.
En realidad, aunque en la enseñanza de Ajahn Chah aparezcan como aspectos distintos, esta separación tiene una funcionalidad didáctica, ya que se implican mutuamente. Los distintos aspectos del comportamiento ético en el budismo se pueden leer desde dos ángulos: antes del despertar son los medios que nos llevan al despertar, después del despertar son los comportamientos espontáneos de los despertados. Esta separación tiene una finalidad explicativa (no literal), dado que la práctica de la virtud (ahora) no tiene como objeto obtener una recompensa (después), sino que es ella misma la recompensa, la virtud es la recompensa de la virtud, pues no se diferencia de comprender el funcionamiento de la realidad y ajustarse a él de la mejor manera posible, aquella que represente más "bien" para el conjunto.
Otra forma de expresarlo sería invertir el uso de los términos "sujetar" y "dejar ir", usados por Ajahn y Chah, y decir que: Vinaya sería dejar ir nuestras preferencias personales, mientras que Dharma sería sujetarse a aquello que la realidad nos pide y ofrece. Inversión que, pienso, no cambia el sentido de lo dicho por Ajahn Chah.
Ajahn Munindo, lo expresará como "
una relación confiada con cualquier cosa que suceda dentro y alrededor nuestro".
