Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

La doctrina fundada por Bodhidharma en el Este Asiático: Chan, Zen, Thien...
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JLZaragoza
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Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por JLZaragoza »

Frank Ostaseski es el cofundador y director del Zen Hospice Project de San Francisco, donde ha acompañado a lo largo de los años a más de mil moribundos. Es pues una destacada figura del budismo comprometido, así como del nuevo zen que está surgiendo.
En cierto sentido, nada te prepara para fallar. Pero todo lo que has hecho en la vida, todo lo que te han hecho y todo lo que has aprendido puede servirte.
El Zen Hospice Project fue el primer hospicio budista en Estados Unidos, una fusión de introspección espiritual y acción social práctica.
Consideramos que había un empalme natural entre los practicantes del zen que cultivaban un “corazón oyente” por medio de la meditación y las personas que necesitaban ser oídas en su agonía. Al final instruimos a un millar de voluntarios.
Nunca nos interesó impulsar ningún dogma ni promover una forma de morir estrictamente budista. Rara vez le enseñamos a alguien a meditar. Tampoco dábamos por supuesto que los individuos a los que servíamos nos mostrarían cómo debían morir.

¿Seríamos capaces de ver la muerte como si se tratara de una maestra consumada para preguntarle cómo deberíamos vivir?

La muerte es mucho más que un suceso médico; es un momento de desarrollo, un proceso de transformación. Nos abre a las más profundas dimensiones de nuestra humanidad. Despierta presencia, una intimidad con nosotros mismos y con todo lo vivo.

Formulé por primera vez las cinco invitaciones en una servilleta, a diez mil metros de altura, sobrevolando Kansas.
El productor de un documental sobre la muerte en EEUU que se iba a grabar en la Universidad de Princeton me preguntó si podía referirme a la esencia de acompañar a los moribundos.
Cuando llegó mi turno de hablar, saqué la servilleta.

1. No esperes.
La muerte siempre está con nosotros, es un aspecto esencial de la vida. Todo cambia sin cesar, nada es permanente. Esta idea puede alarmarnos o inspirarnos; si escuchamos con atención, el mensaje que oímos es: No esperes.
No esperes es un camino a la realización y un antídoto contra el sufrimiento.
No esperes es una exhortación a sumergirte completamente en la vida.
No te pierdas este momento por querer que llegue el siguiente. No esperes a actuar cuando algo de verdad importa. No te aferres a la esperanza de un pasado o un futuro mejor; vive el presente.
2. Acepta todo, no rechaces nada.
Es principalmente una invitación a la apertura.
A fin de experimentar una libertad verdadera, debemos ser capaces de aceptarlo todo tal como es. No puedo ser libre si rechazo alguna circunstancia de mi experiencia.
¿Qué rechazas en este momento de tu vida? ¿A qué no le permite el acceso? ¿Qué pesadilla quieres evitar?
Estar abierto es permitir que todo se conozca, que no se oculte, no guardarnos secretos a nosotros mismos, ser todo lo que somos y podemos ser.
3. Pon todo tu ser en la experiencia.
Prueba esto: siéntete en compañía de una persona sin una solución a su problema, sin desempeñar ningún papel. No análices, no repares, no intervengas, no enmiendes. Escucha con generosidad, como si ella tuviera ya todos los recursos que necesita. Limítate a respetar y a recibir lo que se te brinda. Ni siquiera es importante que comprendas. Imagina que basta con tu presencia oyente, que es eso justo lo que se necesita. Un silencio receptivo suele ser más sano que todas las palabras bienintencionadas.
4. Busca un lugar de reposo en medio de la agitación.
La cuarta invitación nos enseña que podemos encontrar un lugar de descanso dentro de nosotros, sin tener que alterar nuestras condiciones de vida. Este lugar de reposo está siempre a nuestra disposición; lo único que tenemos que hacer es acercarnos a él.
Se manifiesta como un aspecto de nosotros que no está enfermo nunca, que no nació ni morirá. Este momento presente es el único lugar donde podemos reposar.
La respiración se convirtió en mi lugar de reposo, un puerto seguro. La conciencia de la respiración es uno de los medios más fáciles y sencillos para tener acceso al presente.
5. Cultiva una mentalidad de no saber.
Una mentalidad de no saber se caracteriza por la curiosidad, la sorpresa y el asombro; es receptiva, está dispuesta a enfrentar todo lo que aparezca tal como es.
Es la “mente del principiante” a la que se refirió Suzuki Roshi cuando dijo: “En la mente del principiante hay muchas posibilidades, en la del experto hay pocas”.
Cuando no sabemos, todo es posible, porque no estamos limitados por antiguos hábitos de pensamiento o los puntos de vista de los demás; tenemos acceso a la vista panorámica. No saber da lugar a que surja la sabiduría.
No saber es lo más íntimo.

Estas cinco invitaciones me han servido como una guía para lidiar con la muerte, pero resulta que son igualmente relevantes para llevar una vida íntegra. Pueden aplicarse con la misma efectividad a personas que enfrentan todo tipo de crisis y transiciones, desde un cambio de ciudad, la formación o ruptura de una relación íntima o hasta acostumbrarse a vivir sin los hijos en casa.

https://zenyadvaita.blogspot.com/2024/0 ... cinco.html
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Daido
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Re: Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por Daido »

Muy interesante. Yo me ofrecí recientemente para estar con enfermos terminales pero no hay ningún programa así en este país, de modo que tuve que desistir. Hay programas para estar con enfermos de cancer y cosas así, pero es distinto, y no me cogieron tampoco, así que no cuido a nadie. Es mi karma.

Quiero abrir un foro sobre el Bardo Thodol. A ver si tengo un momento para hacerlo.

Saludos.
JLZaragoza
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Re: Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por JLZaragoza »

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Carl Sagan
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Re: Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por Carl Sagan »

¿Qué crees que hay después de la muerte? preguntan en el vídeo.

Pues lo mismo que había antes de la vida. Y no, no es un koan tongue

Además que si no hay apego no hay yo no hay nacimiento y no hay muerte. C'est fini smokinng
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Upasaka
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Re: Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por Upasaka »

Carl Sagan escribió: 04 Mar 2025 21:41 ¿Qué crees que hay después de la muerte? preguntan en el vídeo.

Además que si no hay apego no hay yo no hay nacimiento y no hay muerte. C'est fini smokinng
touché! smokinng
«El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificación de la mente: tal es la enseñanza del Buddha».
Vv 183, Cap. XIV Dhammapada.
JLZaragoza
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Re: Lo que la muerte enseña. Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.

Mensaje por JLZaragoza »

EL PERDÓN.

El perdón nos libra de la calcificación que se acumula en nuestro corazón.

Compartir nuestra historia nos ayuda a sanar. Escuchar sin juzgar es quizás la forma más sencilla y profunda de vincularnos; es un acto de amor.

Para ser libres tenemos que perdonar.

Resistirse al perdón es como tomar carbón ardiente y decir: “No lo soltaré hasta que te disculpes y pagues lo que me hiciste”.

No tenemos por qué tolerar que antiguas heridas definan lo que somos aquí y ahora. Podemos permitir que el pasado se disuelva, podemos dejarlo atrás, podemos despedirnos de nuestras viejas heridas. Al perdonar, nos libramos del sufrimiento que nos ha aquejado desde que el suceso original tuvo lugar.

El perdón descarga a nuestro corazón del peso del enojo y otros sentimientos negativos y abre el camino al amor.

Al igual que las ama, las japonesas pescadoras de perlas de la antigüedad, cuando nosotros nos sumergimos en nuestras heridas podemos volver a la superficie con un tesoro.

El perdón es una práctica valiente. Requiere verdadera fortaleza, la disposición a aceptar algo muy difícil. Nos pide enfrentar nuestros demonios. Requiere una honestidad absoluta.

Aunque las barreras contra el perdón parecen impenetrables, el amor puede entrar hasta por la más pequeña grieta de tales defensas.

Confundimos perdón con olvido.

El perdón no exime a los demás de la responsabilidad de sus actos ni cambia necesariamente su comportamiento.

El perdón es para el que perdona.

Muchos insisten en que debe haber arrepentimiento, una disculpa del perpetrador, justicia o incluso castigo para que pueda haber perdón. El problema de esta estrategia es que, en algunos casos, quizás se deba esperar mucho tiempo para que se haga justicia, si acaso se hace.

Nuestra identificación con una antigua herida puede reforzar la ausencia de perdón. Después de sufrirla tanto tiempo, nos preguntamos: “¿Qué seríamos sin ella?”.

El perdón no implica ni requiere reconciliación para perdonar.
Por fortuna, el perdón involucra a una sola persona: tú. Podemos perdonar a alguien sin siquiera hablar con él. Podría estar muerto ya, pese a lo cual nunca es demasiado tarde

El perdón no nos pide aceptar de nuevo a quienes nos rodean. Podemos decirle aún a quien abusó de nosotros: “No quiero volver a verte”.

Perdonar es en esencia un acto de interés propio que no tiene nada que ver con cambiar a otra persona.

Cuando perdonamos, nos administramos la más útil de las medicinas, nos concedemos una aceptación radical de nosotros mismos.

El perdón no es un ejercicio intelectual. Debemos involucrar plenamente en él a nuestro corazón.

Todo perdón es un autoperdón.

No esperes. No esperes a estar en tu lecho de muerte para iniciar el proceso de perdonar a quienes te han hecho daño u ofendido.

Las cinco invitaciones. Frank Ostaseski.
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