Desmitificando a los maestros

Propuestas budistas más allá del tercer giro de la rueda del Dharma.
Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Daru el tuerto escribió: 27 Mar 2026 10:47 A mi este hilo me produce una sensación agridulce.

Por un lado siento cierto malestar ante una crítica tan clara de los maestros budistas, casi como si sintiera que le dedicamos mucho espacio a lo que tienen de malo y demasiado poco a lo que tienen de bueno (esos maestros o muchos otros). Como si fuéramos demasiado auto-exigentes con el budismo.

Por otro lado creo que es importante no ocultar, sino denunciar las acciones inaceptables de los maestros budistas, por muy budistas que seamos nosotros. Y no hacer como otras religiones en que hay grandes escándalos y grandes esfuerzos para ocultarlos. Por tanto el hilo, aunque me genere malestar, debe existir y se deben denunciar a tantos maestros tóxicos como haya, sobre todo los que sigan ejerciendo, que es donde se pueden evitar situaciones negativas.

Por otro lado, si se trata mucho el Zen de la 2a guerra mundial, no es por casualidad, los maestros budistas son seres humanos y son influídos tremendamente por su entorno, y el entorno fascista y ultra-nacionalista del Japón del inicio del siglo XX era brutal. Igual que seguramente en la Alemania nazi muchos curas cristianos les ocurrió parecido y tienen mucho de lo que avergonzarse. E igual que ahora estoy seguro que en Israel mismo hay actitudes por parte de maestros espirituales y religiosos judíos que veremos como aberraciones si no ya, en muy poco tiempo futuro. Creo que algún maestro Zen sionista ya hizo alguna de esas performances asesinas sobre usar la ecuanimidad zen para matar a otros... Se repite la historia... Es casi imposible ser impermeable a sociedades tan tóxicas, masivas tóxicamente hablando. Solo los que tienen mayor firmeza en los principios de compasión, amabilidad y empatía saldrán indemnes (y en eso el Zen flojea un tanto, no es su foco, lo hemos visto en otro hilo)

Es decir, que no veo este hilo tanto como una crítica al Zen japonés (aunque la forma en que el Zen japonés ha estructurado la compasión y otros aspectos del Budhadharma ha ayudado a eso) sino como un estudio serio de como incluso para personas que se suponen sabias, es casi imposible que puedan aislarse en ciertos entornos fanáticos y fanatizarse a su vez. Es una llamada de humildad a todos los que se auto-consideren maestros o avanzados espiritualmente. Y en ese aspecto la doy por buena.
Me alegro que me entiendas. Cuando empecé este hilo mi idea era analizar un periodo histórico negro de la Historia de Japon, desde el punto de vista del budismo. Desafortunadamente ahora empiezo a ver este tema como algo cada vez más actual.

Me centro en la historia del budismo porque no quiero entrar en el análisis de otras religiones (especialmente las abrahamicas) ya que tengo una visión bastante más negativa de ellas.

Creo que vivimos en sociedades en decadencia donde gran cantidad de personas están cayendo en un penoso fanatismo. A menudo me sorprende que personas que se consideran budistas tienes ideas completamente fanáticas. En el hilo del budismo secular por ejemplo os comentaba como una persona conocida y con muchos años de practica en el budismo secular hablaba en terminos generales de los palestinos como terroristas y violadores. Una deshumanización absolutamente aberrante. Incluso recibí una comunicación de Stephen Batchelor donde me explicaba su rechazo a denunciar el genocidio en Gaza, basandose en una idea ambigua de la supervivencia de los Estados. Basicamente dejaba claro que Israel tiene derecho a exterminar todo lo que desee mientras defienda su Estado. Algo absolutamente aberrante. Bajo esta idea cualquier cosa estaría permitida para Israel (lanzar una bomba nuclear contra otro Estado) mientras que se sienta amenzado, como ocurre ahora.

La historias de corrupción moral que recojo en este hilo tiene que ver en realidad con la idea de que merece la pena tener algo de esperanza. Tal vez no estemos destinados a exterminarnos los unos con los otros, como a menudo tiendo a pensar.
Daido
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Daido »

Junonagar, solo una puntualización, porque me parece que vuelves a atribuirme algo que ya he desmentido varias veces. Entiendo que tengas tu lectura del tema, pero no es correcto seguir repitiendo que yo sostengo X cuando he explicado con bastante claridad que no es así. Podemos discrepar en muchas cosas, pero discrepar no implica inventar la postura del otro.

Si quieres criticar mis argumentos, perfecto; para eso estamos aquí. Pero critícalos tal como los he expresado, no como te gustaría que fueran para que encajaran en tu tesis. Ya he aclarado en múltiples ocasiones cuál es mi posición, y no coincide con la caricatura que vuelves a presentar. A partir de ahí, encantado de seguir debatiendo, pero sobre hechos, no sobre atribuciones falsas.
Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Daido escribió: 27 Mar 2026 16:14 Junonagar, solo una puntualización, porque me parece que vuelves a atribuirme algo que ya he desmentido varias veces. Entiendo que tengas tu lectura del tema, pero no es correcto seguir repitiendo que yo sostengo X cuando he explicado con bastante claridad que no es así. Podemos discrepar en muchas cosas, pero discrepar no implica inventar la postura del otro.

Si quieres criticar mis argumentos, perfecto; para eso estamos aquí. Pero critícalos tal como los he expresado, no como te gustaría que fueran para que encajaran en tu tesis. Ya he aclarado en múltiples ocasiones cuál es mi posición, y no coincide con la caricatura que vuelves a presentar. A partir de ahí, encantado de seguir debatiendo, pero sobre hechos, no sobre atribuciones falsas.
Creeme si te digo que no estaba pensando en ti en absoluto cuando he hablado de estas dos personas en concreto que he mencionado en la entrada anterior.
Daido
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Daido »

Solo una nota rápida para aclarar un punto: en mi mensaje anterior interpreté algo como dirigido a mí, pero revisándolo veo que no era el caso. Lo dejo aquí simplemente para que no se genere ninguna confusión innecesaria. Sigamos con el debate en buen tono, que es como realmente se avanza en estos temas.
Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Pasemos entonces a desgranar la vida del nuevo personaje de estudio: Harada Daiun Sōgaku.

Sabemos que nació en 1871 y que a los 7 años ingreso como novicio en un templo soto. Por tanto apenas tuvo una infancia laica, por lo que su vida desde muy pequeño estuvo ya estructurada por la disciplina monástica.

Según nos dice la wikipedia "atormentado por preguntas existenciales, a los 20 años ingresó en Shogen-ji , un conocido monasterio Rinzai; se dice que experimentó el kensho después de dos años y medio allí". Por tanto siendo monje soto, internaliza profundamente el método Rinzai, especialmente a nivel del uso del Koan.

En 1901 se graduó de la Universidad de Komazawa (entonces Sōtō-shu Daigakurin), la universidad Sōtō. La misma universidad, por cierto, donde decadas despues sería profesor Omori Sogen, otro personaje que analizamos recientemente.

Así que con esta experiencia sabemos que en las decadas de 1910 y 1920 empieza a enseñar (ya como maestro) una practica con elementos soto y rinzai. Por lo que parece él achacaba al soto de su época que había perdido intensidad experiencial, algo que sí podía proporcionar las herramientas que le proporcionaba las practicas rinzai

De estas decadas no se le conoce ninguna declaración política relevante, estaba dedicado a la formación monastica , a la practica intensiva y a la enseñanza del zen.

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Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Por tanto aparentemente en aquellas primeras decadas del siglo XX Harada Daiun Sōgaku era un virtuoso monje innovador que trataba de mejorar la practica de un zen un tanto anquilosada en el pasado.

Philip Kapleau, unos de sus herederos "espirituales" mas destacados de occidente, en su famoso libro "Los tres pilares del Zen"describió a Harada como un maestro con una "profunda perspicacia espiritual". Para él los logros de Harada habia consistido en revitalizar las enseñanzas de Dogen, que según él, habían perdido vigor en manos de sacerdotes y eruditos con una comprensión superficial. De esta forma habría creado un "budismo vibrante" al soldar lo mejor de las tradiciones Soto y Rinzai, convirtiendo su linaje en una de las grandes líneas de enseñanza del Japón moderno. Kapleau veía a Harada como un "más agudo juez de carácter" como "sabio y compasivo" con aquellos discípulos que eran fieles a sus enseñanzas.

Maezumi Hakuyu Taizan, el fundador del Centro Zen de Los Ángeles describió a Harada como un "maestro Zen de rara amplitud y logros" en el Japón del siglo XX. Destacó la fama del monasterio de Hosshinji, bajo la dirección de Harada, como un centro de entrenamiento riguroso conocido por el "agudo ojo Zen" de su abad.

Por tantos sus herederos "espirituales" le celebran como un autentico "sabio compasivo" sujeto a inmenso respeto.

¿Fueron las manifestaciones fanáticas militaristas de Harada fruto de una época muy concreta? ¿Tal vez los convulsos años 30 y 40 del siglo pasado en Japón y el ambiente radicalizado le llevaron a perder la serenidad y templaza zen y lo llevaron por el camino militarista? ¿Fue Harada (al igual que su discípulo Yasutani) una víctima del ambiente de guerra en Japón y por tanto hay que quitarle importancia a algunas manifestaciones fanáticas de Harada? Curiosamente son estos herederos "espirituales" de Harada y Yasutani los que más parecen tratar de convencernos de esto. Aqui entramos en un punto interesante que tal vez debe someterse a mayor escrutinio. ¿Son realmente neutrales para juzgar a Harada las personas que se consideran herederos del "dharma" de su linaje?

Sin duda los maestros occidentales del linaje de Harada que le han defendido (y a Yasutani) han tenido una cierta ignorancia del pasado oscuro de sus maestros pero sobre todo han tratado preservar la autoridad espiritual de su transmisión dharmica. Aqui veo yo claramente un apego: mantener el ideal, la ficción de una transmisión ininterrumpida desde el Buddha como un valor espiritual (y evidentemente cosificado). Estamos hablando sin duda del ego espiritual, tratar de acumular algo que es inherentemente vacio. Adicionalmente veo una disociación peligrosa, tratar de separar la realización espiritual de la moralidad convencional nos lleva a una callejon sin salida. Pero seguiremos hablando de esto.
Daido
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Daido »

Junonagar,

Entro solo para matizar algunos puntos que, a mi juicio, están siendo presentados de manera demasiado unilateral y que corren el riesgo de distorsionar tanto la figura de Harada Daiun Sōgaku como la comprensión misma de la práctica zen. No pretendo negar hechos históricos ni justificar nada; simplemente intento que el análisis no se convierta en una caricatura que impida ver la complejidad real de los maestros y de su época.

1. Sobre la lectura histórica
Es evidente que Japón en los años 30 y 40 vivió un clima ideológico extremadamente radicalizado, y que muchos sectores —religiosos, intelectuales y civiles— quedaron atrapados en esa dinámica. Esto no convierte automáticamente a todos en fanáticos ni invalida toda su vida anterior o posterior. La historia es más compleja que un expediente moral retrospectivo. Reducir a Harada o a Yasutani a “manifestaciones fanáticas” es tan simplificador como reducir a cualquier figura histórica a su peor momento. No creo que ese enfoque aporte comprensión; solo genera una narrativa cómoda para juzgar desde fuera.

2. Sobre la práctica y la transmisión
Dices que los herederos del linaje de Harada y Yasutani “no son neutrales” porque desean preservar la autoridad espiritual de su transmisión. Pero esto presupone que la transmisión es una especie de capital simbólico que alguien quiere proteger, cuando en realidad —al menos en la tradición zen— la transmisión no es un trofeo ni una garantía de infalibilidad moral. Es una relación de práctica, no un certificado de santidad. Confundir transmisión con impecabilidad ética es precisamente lo que el zen siempre ha tratado de evitar.

La transmisión no convierte a nadie en un “sabio perfecto”, ni convierte su biografía en un objeto de veneración. Es simplemente el reconocimiento de que alguien ha comprendido y encarnado el Dharma de manera suficiente para enseñarlo. Nada más, y nada menos.

3. Sobre la supuesta “disociación peligrosa”
Afirmas que separar realización espiritual y moralidad convencional es una disociación peligrosa. Estoy de acuerdo en que no deben separarse artificialmente, pero tampoco deben confundirse. La realización espiritual no convierte automáticamente a una persona en un santo moral, igual que una conducta moral intachable no garantiza comprensión profunda del Dharma. El zen siempre ha insistido en que la práctica se encarna en la vida cotidiana, pero también reconoce que los seres humanos —incluidos los maestros— están condicionados por su época, su cultura y sus limitaciones personales.

No es necesario idealizar a nadie, pero tampoco es necesario demonizar a nadie. La vía del medio también se aplica a la lectura histórica.

4. Sobre el “ego espiritual”
Hablas de “apego” y “ego espiritual” en quienes reconocen valor en la enseñanza de Harada o Yasutani. Pero ese argumento puede volverse fácilmente circular: cualquiera que no comparta tu lectura sería, por definición, alguien apegado a una ficción. Ese tipo de razonamiento no deja espacio para el diálogo, porque convierte la discrepancia en un síntoma. Prefiero pensar que todos aquí —tú incluido— intentamos comprender con honestidad, aunque lleguemos a conclusiones distintas.

5. Sobre la práctica real
Más allá de los juicios históricos, lo que permanece es la práctica. Harada revitalizó un zen que en su época estaba, efectivamente, debilitado en su dimensión experiencial. Su trabajo en Hosshinji, su integración de métodos, su capacidad para formar discípulos sólidos, todo eso es un hecho reconocido incluso por quienes no pertenecen a su linaje. Que un maestro haya tenido sombras no invalida la luz que transmitió. Si así fuera, no quedaría maestro alguno en ninguna tradición.

6. Una invitación a un análisis más equilibrado
No propongo absolver ni justificar nada. Solo propongo que no reduzcamos a Harada ni a Yasutani a un par de citas descontextualizadas ni a una lectura moralista hecha desde el presente. La historia del zen, como la de cualquier tradición viva, está llena de luces y sombras. Pretender que solo podemos aprender de figuras moralmente impolutas es desconocer cómo funciona la transmisión del Dharma desde hace 2.500 años.

Si queremos examinar críticamente, hagámoslo. Pero sin convertir el análisis en un juicio sumario ni en una narrativa que ya tiene decidido el veredicto antes de mirar los hechos.
Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Daido escribió: 28 Mar 2026 13:15

1. Sobre la lectura histórica
Es evidente que Japón en los años 30 y 40 vivió un clima ideológico extremadamente radicalizado, y que muchos sectores —religiosos, intelectuales y civiles— quedaron atrapados en esa dinámica. Esto no convierte automáticamente a todos en fanáticos ni invalida toda su vida anterior o posterior. La historia es más compleja que un expediente moral retrospectivo. Reducir a Harada o a Yasutani a “manifestaciones fanáticas” es tan simplificador como reducir a cualquier figura histórica a su peor momento. No creo que ese enfoque aporte comprensión; solo genera una narrativa cómoda para juzgar desde fuera.
Pensemos por un momento que pudo ser victima del contexto radicalizado de los años 30 y 40.

Pues vamos a centrarnos en un primer momento en su epoca previa a su activismo militarista fanático. Vayamos a su obra Sanzen no Kaitei (que podriamos traducir como "Un manual sobre la práctica del Zen") de 1915. Nos centramos para este análisis en los trabajos del erudito y sacerdote Zen Ichikawa Hakugen (1902–1986) y en los conocidos trabajos de B.Victoria.

En esta obra empieza a perfilar lo que luego serían sus argumentos más radicales.

El contexto de 1915 es el de un Japón inmerso en la primera guerra mundial, consolidandose como potencia imperial. Y en este contexto el zen está profundamente influido por el auge del nacionalismo japonés.

Harada en este contexto parece un ideólogo innovador de lo que luego sería un discurso más agresivo y fanático. Es sin duda una mente aguda, un erudito, que es capaz de vislumbrar los nuevos tiempos que están por llegar. Un innovador de la practica zen, pero tambien un innovador de discurso y del lenguaje. Un pensador que empieza un camino que terminará deslizandolo absolutamente por el nihilismo y el supremacismo.

En esta obra de 1915 defiende que el universo está en conflicto permanente y por tanto normaliza que Japón estuviera en guerra. Textualmente "el universo entero está en guerra" y que no existe ningún fenómeno en la naturaleza o en el mundo humano que sea ajeno al conflicto. Pone ejemplos de la naturaleza (como semillas de ciruela o granos de arroz luchando por conquistar el mundo para su especie) y de la sociedad (políticos y comerciantes luchando por el poder) para afirmar que el conflicto es la norma. Afirma en este libro que, dado que Buda mismo "conquistó" ejércitos de demonios para alcanzar la iluminación, es "totalmente imposible conocer el Dharma de Buda" sin entrar primero en la arena de la guerra. Declara textualmente que es "imperdonable olvidar la guerra por un solo instante".

Esta obra tambien trata al zen como una disciplina de obediencia absoluta, donde hay sumisión completa al maestro, un entrenamiento muy riguroso, y donde se ve claramente que la superación del ego se debe realizar a través de la obendiencia. Y en este contexto tiene una lenguaje en clave de sacrificio e introduce ideas de “morir completamente”, "“abandonar toda resistencia”, “no aferrarse ni a la vida”.

Lo que basicamente refleja el texto Sanzen no Kaitei es que sin llegar a la propaganda militar, sí contiene estructuras conceptuales y un lenguaje que facilitan esa evolución hacia el zen radicalizado de guerra que veremos más adelante.
Daido
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Daido »

Junonagar, vuelvo a intervenir porque, una vez más, tu lectura se apoya en un marco interpretativo que ya has presentado muchas veces y que, sin embargo, sigue sin hacer justicia ni a los hechos históricos ni a la naturaleza de la práctica zen. No tengo ningún interés en idealizar a nadie, pero tampoco en aceptar una narrativa que convierte a figuras complejas en personajes unidimensionales diseñados para sostener tu tesis previa.

1. La biografía no es un expediente moral
Describes las primeras décadas de Harada como si fueran el prólogo de un giro inevitable hacia el fanatismo, como si toda su vida fuera un arco narrativo que conduce a un único punto: confirmar tu teoría. Pero la historia real no funciona así. La vida de un maestro —como la de cualquier ser humano— no es un relato lineal con moraleja incorporada. Es un entramado de condicionamientos, decisiones, aciertos y errores. Convertirla en una parábola moral es tentador, pero no es riguroso.

2. La transmisión no es un capital simbólico
Insistes en que los herederos del linaje de Harada y Yasutani “no son neutrales” porque desean preservar la autoridad espiritual de su transmisión. Pero eso presupone que la transmisión es un objeto, un bien que alguien quiere proteger. En el zen, la transmisión no es un trofeo ni una garantía de impecabilidad moral. Es un reconocimiento de comprensión, no de perfección. Nadie que haya practicado seriamente confunde transmisión con santidad. Esa confusión solo aparece cuando se mira desde fuera, desde un marco conceptual que reduce la práctica a estructuras de poder.

3. La crítica no puede basarse en atribuciones
Dices que los discípulos de Harada “tratan de convencernos” de que sus declaraciones militaristas fueron fruto de la época. Pero eso es una atribución, no un hecho. Algunos lo han dicho, otros no. Y muchos —entre ellos yo mismo— no defendemos a Harada por lealtad al linaje, sino porque entendemos que juzgar a un maestro únicamente por sus sombras es tan reduccionista como juzgarlo únicamente por sus luces. La práctica exige una mirada más amplia que el juicio moral retrospectivo.

4. La disociación que señalas no es la que existe
Hablas de una “disociación peligrosa” entre realización espiritual y moralidad convencional. Pero esa disociación solo existe si se plantea como un dilema abstracto. En la práctica real, la realización se encarna en la vida cotidiana, pero no borra los condicionamientos culturales ni históricos. Un maestro puede tener una comprensión profunda del Dharma y, aun así, estar atrapado en los vientos de su época. Esto no invalida su comprensión, igual que la comprensión no invalida la necesidad de examinar críticamente sus acciones. El zen nunca ha enseñado que la iluminación convierta a alguien en un ser impecable. Esa expectativa es moderna, no tradicional.

5. El “ego espiritual” no es un comodín argumental
Afirmas que quienes reconocen valor en la enseñanza de Harada están “apegados” a una ficción. Pero ese argumento es circular: cualquier discrepancia se convierte automáticamente en prueba del apego del otro. Así no se puede debatir. El zen siempre ha advertido contra convertir la crítica en un arma para confirmar la propia posición. Si hablamos de ego espiritual, hablemos también del ego que necesita que la historia confirme su tesis, que necesita que los maestros fallen para validar su marco conceptual.

6. La práctica sigue siendo el criterio
Más allá de las interpretaciones, lo que permanece es la práctica. Harada revitalizó un zen que, en su época, estaba debilitado en su dimensión experiencial. Su trabajo en Hosshinji, su integración de métodos, su capacidad para formar discípulos sólidos, todo eso es reconocido incluso por quienes no pertenecen a su linaje. Que tuviera sombras —como todos los maestros de todas las tradiciones— no borra la luz que transmitió. Si exigiéramos biografías moralmente impolutas para aceptar la validez de una enseñanza, no quedaría maestro alguno en la historia del budismo.

7. Una invitación a salir del marco binario
No propongo absolver ni justificar nada. Propongo evitar el reduccionismo. La historia del zen es compleja, contradictoria, humana. No necesita ser blanqueada, pero tampoco necesita ser reinterpretada para encajar en una narrativa moralista. Podemos examinar críticamente sin convertir el análisis en un juicio sumario. Podemos reconocer sombras sin negar la transmisión del Dharma. Podemos mirar la historia sin proyectar sobre ella nuestras expectativas contemporáneas.

Si seguimos conversando desde ahí - desde la complejidad, no desde la caricatura - quizá podamos avanzar hacia una comprensión más profunda, no solo de Harada, sino de lo que significa realmente practicar.
Junonagar
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Re: Desmitificando a los maestros

Mensaje por Junonagar »

Daido escribió:
5. El “ego espiritual” no es un comodín argumental
Afirmas que quienes reconocen valor en la enseñanza de Harada están “apegados” a una ficción. Pero ese argumento es circular: cualquier discrepancia se convierte automáticamente en prueba del apego del otro. Así no se puede debatir. El zen siempre ha advertido contra convertir la crítica en un arma para confirmar la propia posición. Si hablamos de ego espiritual, hablemos también del ego que necesita que la historia confirme su tesis, que necesita que los maestros fallen para validar su marco conceptual.
Daido escribió: 4. Sobre el “ego espiritual”
Hablas de “apego” y “ego espiritual” en quienes reconocen valor en la enseñanza de Harada o Yasutani. Pero ese argumento puede volverse fácilmente circular: cualquiera que no comparta tu lectura sería, por definición, alguien apegado a una ficción. Ese tipo de razonamiento no deja espacio para el diálogo, porque convierte la discrepancia en un síntoma. Prefiero pensar que todos aquí —tú incluido— intentamos comprender con honestidad, aunque lleguemos a conclusiones distintas.
Cualquier acusado tiene derecho a un abogado. Tambien los personajes de mis estudios. Incluso no pasa nada que el abogado utilice argumentos repetitivos formulados por una IA. He puesto solo un ejemplo de clara repetición de argumentos creada con IA, porque basicamente la última respuesta es una clara repetición de la anterior (curiosamente no se mete a defender el texto descrito de Harada)

Pero lo más curioso es la invitación al dialogo que realiza la IA:
Daido escribió: Si seguimos conversando desde ahí - desde la complejidad, no desde la caricatura - quizá podamos avanzar hacia una comprensión más profunda, no solo de Harada, sino de lo que significa realmente practicar.
Más allá de la anecdota de la utilización de la IA comprendo que esto que tocamos es una cuestión dificil. Tambien para mi. Hoy despues de escribir sobre este personaje (tan absolutamente falto de compasión, tan absolutamente antagónico de la palabra del Buddha) me he refugiado en el Metta Sutta para recordar que el verdadero Buddhadharma es el camino de los virtuosos, de los nobles, el camino de la compasión. Todas estas excrecencias de las que hablamos aqui no tiene nada que ver con el Buddhadharma. De hecho debería haber incluido este hilo en Samsara.
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