Hola @Adán , bueno, si quieres plantearlo así, podría estar de acuerdo. La verdad es que este asunto ya me da igual, llevamos no se cuantas páginas dando vueltas e incluso empiezan a llover las descalificaciones entre unos y otros, lamentable.
En realidad en el Budismo Zen las cuestiones "doctrinales" importan bastante poco, pueden tener utilidad si, en un momento dado, sirven para que alguien profundice en sí mismo sobre aquello que está más allá de toda doctrina. Si al día siguiente existe, por aferrarse a la doctrina dada el día anterior (llamésmole doctrina A), una paralización en ese profundizar, posiblemente el "buen amigo" (si uno tiene la suerte de tener alguno a mano) le hablará sobre la doctrina No-A. En el zen lo importante no son las doctrinas, es el no-aferrarse a las cosas (incluyendo entre estas las palabras y doctrinas, es decir "cosas" interiores).
En el famoso koan zen del perro de Joshu, suele citarse solo una parte, aquella en que, cuando un monje le pregunta a Joshu si un perro tiene la naturaleza de Buddha (una especie de "dogma" Mahayana), Joshu le responde tajantemente que "No" (Mu, en jap.); sin embargo existe una segunda parte, en la que cuando un monje, astuto y avisado de lo anterior, le va a Joshu con ese "conocimiento", Joshu lo corta diciéndole "Sí", tiene esa naturaleza. Ante estas cuestiones "doctrinales" en el zen, en la práctica, se te suele enviar al zafu, o a cavar en el huerto, o a limpiar los platos.
Pensándolo bien, creo que esto pasa no solo en el Budismo Zen, sino también en el Theravada, por lo menos en algunos casos. Hablo de cuando se practica de verdad la vía del Buddha, en profundidad, no cuando estamos en el bar dando o quitando el "carnet" de budista a quien entra o sale por la puerta.
Recuerdo por ejemplo que un discípulo "occidental" de Ajahn Chah (es decir un nuevo "converso", que, en todas las religiones, tienden a ser ultra-ortodoxos, es decir más papistas que el papa), habiéndose enterado de que una monja occidental (mae-chew) había empezado a estar de acuerdo con los postulados de alguna congregación cristiana que había por allí y a acercarse a ellos, se dirigió "escandalizado" a "denunciar" el asunto ante Ajahn Chah. Este, habiéndole escuchado y siendo conocedor de que la "monja" no por ello había dejado de cumplir con sus prácticas budistas, le dijo al discípulo occidental: "No te preocupes, igual podría tener razón". Ajahn Chah no era en lo que uno creyese o dejase de creer donde situaba lo esencial del camino budista; no le preguntaba a quien quisiese practicar con él si creía en esto o aquello, sino si estaba dispuesto a cumplir el vinaya. También decía que si alguno iba allí con la intención de aprender sobre cosas sobre el abhidharma, no encontraría mucho de eso por allí.
Sí, probablemente, en tanto que budista zen y puestos a clasificar de alguna manera el Budismo, diría que la Vía propuesta por el Buddha está más cerca de una ortopraxis que de una ortodoxia. Las "ortodoxías", dependiendo de las circunstancias, pueden cambiar sin cambiar por ello lo esencial.